Sergio “Checo” Pérez ha vuelto a sacudir el mundo de la Fórmula 1 con declaraciones que no pasaron desapercibidas. El piloto mexicano confirmó que Cadillac F1 está fortaleciendo de manera significativa su alianza estratégica con IFS, una empresa líder en soluciones tecnológicas empresariales. Según Pérez, esta colaboración no es simbólica ni superficial, sino una apuesta directa por introducir nueva tecnología de Fórmula 1 de forma regular y sostenida.
Las palabras de Checo llegan en un momento clave para Cadillac F1, una escudería que busca consolidarse rápidamente en la parrilla y competir de tú a tú con los equipos históricos. Pérez explicó que la alianza con IFS está diseñada para optimizar procesos internos, mejorar la toma de decisiones en tiempo real y transformar la manera en que el equipo gestiona datos tanto dentro como fuera de la pista.
IFS no es un nombre nuevo en el automovilismo, pero su papel dentro de Cadillac F1 estaría alcanzando una dimensión mucho más profunda. Checo reveló que la tecnología desarrollada junto a IFS se implementa de manera constante, casi carrera a carrera, lo que permite al equipo adaptarse con rapidez a las exigencias cambiantes del calendario de Fórmula 1.

Uno de los aspectos más destacados de esta alianza es el uso avanzado de análisis de datos. Según Pérez, Cadillac F1 ahora puede procesar enormes volúmenes de información en tiempo real, desde el rendimiento del monoplaza hasta variables climáticas y estrategias de neumáticos. Esta capacidad, asegura, marca una diferencia crucial durante los fines de semana de carrera.
Checo también subrayó que la tecnología no solo beneficia a los ingenieros. Los pilotos reciben información más clara, precisa y accionable durante las sesiones. Esto permite ajustar el estilo de conducción, anticipar problemas mecánicos y maximizar el rendimiento sin depender únicamente de la intuición, algo fundamental en una Fórmula 1 cada vez más tecnológica.
Lo que pocos sabían es que esta alianza se venía gestando desde hace más de un año. Fuentes cercanas al equipo aseguran que Cadillac F1 identificó desde el inicio que su mayor desventaja frente a los gigantes del paddock no era el talento humano, sino la velocidad de adaptación tecnológica. IFS apareció entonces como el socio ideal para cerrar esa brecha.
Detrás de escena, la colaboración va mucho más allá de la pista. IFS estaría ayudando a Cadillac F1 a integrar sistemas de planificación, logística y gestión de recursos humanos, algo vital para un equipo en crecimiento. Checo dejó entrever que esta eficiencia interna permite que ingenieros y mecánicos se concentren en innovar, no en resolver problemas administrativos.
Otro secreto que comienza a salir a la luz es que algunas de estas tecnologías podrían convertirse en estándar dentro de la Fórmula 1 en los próximos años. Pérez sugirió que Cadillac F1 está funcionando como un laboratorio avanzado, probando soluciones que luego podrían ser adoptadas por otros equipos o incluso por la propia FIA.

Desde el punto de vista deportivo, Checo se mostró optimista. Aseguró que la mejora en procesos y tecnología se traduce directamente en rendimiento en pista. Aunque los resultados no siempre son inmediatos, el mexicano cree que Cadillac F1 está construyendo una base sólida que dará frutos a medio y largo plazo.
La alianza con IFS también tiene un componente estratégico fuera del paddock. Cadillac busca posicionarse como una marca innovadora dentro de la Fórmula 1, y la tecnología es una pieza clave de esa narrativa. Según analistas del sector, este enfoque puede atraer nuevos patrocinadores interesados en innovación, sostenibilidad y transformación digital.
Checo Pérez destacó que esta visión encaja perfectamente con la Fórmula 1 moderna, donde la diferencia entre ganar y perder se mide en milésimas de segundo y en la calidad de los datos. “Hoy no basta con tener un buen coche y un buen piloto”, afirmó, “necesitas sistemas inteligentes que te ayuden a tomar mejores decisiones”.
Un detalle poco conocido es que algunos desarrollos tecnológicos impulsados por IFS ya se están probando en simuladores avanzados que replican condiciones extremas de carrera. Esto permite al equipo anticiparse a escenarios complejos antes de que ocurran en la pista, reduciendo riesgos y mejorando la preparación general.
Desde el entorno de Pérez se comenta que el piloto ha tenido un rol activo en el feedback tecnológico. Sus sensaciones al volante se integran directamente en los sistemas de análisis, ayudando a afinar modelos predictivos. Esta interacción entre piloto y tecnología es vista como una de las grandes fortalezas del proyecto Cadillac F1.

La revelación de Checo también generó reacciones en otros equipos. Aunque nadie lo admite públicamente, en el paddock se observa con atención cómo Cadillac F1 acelera su curva de aprendizaje gracias a esta alianza. En un campeonato tan competitivo, cualquier ventaja tecnológica puede alterar el equilibrio de poder.
Otro aspecto clave es la escalabilidad de la tecnología. IFS no solo trabaja para resolver problemas actuales, sino para crear sistemas capaces de evolucionar con los cambios reglamentarios de la Fórmula 1. Esto le daría a Cadillac F1 una ventaja estratégica frente a futuras modificaciones técnicas.
Para los aficionados, estas declaraciones ofrecen una mirada poco habitual al lado menos visible del deporte. La Fórmula 1 ya no se decide solo en la pista, sino en centros de datos, algoritmos y plataformas digitales que operan las 24 horas. Checo Pérez, al revelar estos detalles, pone en valor ese trabajo silencioso.
En definitiva, las palabras de Checo Pérez confirman que Cadillac F1 no está improvisando. El refuerzo de su alianza con IFS y la introducción constante de nueva tecnología demuestran una estrategia clara y ambiciosa. El verdadero impacto de esta colaboración aún está por verse, pero todo indica que podría redefinir el futuro del equipo y, quizá, de la Fórmula 1 misma.