La Fórmula 1 siempre ha sido un escenario donde la competencia va más allá de las pistas: las declaraciones, las radios calientes y las rivalidades personales alimentan el espectáculo tanto como los adelantamientos espectaculares. En las últimas horas, el paddock se ha visto sacudido por lo que muchos medios sensacionalistas han calificado como una “guerra abierta” entre Max Verstappen, el tetracampeón mundial indiscutible de Red Bull, y Franco Colapinto, el joven talento argentino que ahora defiende los colores de Alpine.

El título sensacionalista que circula en redes y portales virales promete revelaciones explosivas: “¡Es oficial hoy ya!”, pero la realidad, como suele ocurrir en este deporte, es más matizada, aunque no exenta de tensión.
Todo comenzó a intensificarse en la temporada 2025, cuando Colapinto, tras su impresionante irrupción en Williams en 2024, dio el salto a un equipo de media tabla como Alpine, buscando consolidarse como uno de los pilotos más prometedores de la parrilla. El argentino, con apenas 23 años en 2026, ha mostrado un estilo agresivo, valiente y sin complejos, algo que recuerda inevitablemente al propio Verstappen en sus inicios. No es casualidad que algunos analistas lo hayan apodado “el Verstappen argentino”. Sin embargo, esa comparación ha generado roces inevitables.
Uno de los episodios más comentados ocurrió durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Imola en 2025. Verstappen, en plena búsqueda de un tiempo rápido, vio cómo Colapinto defendía su posición en la recta principal utilizando el DRS de manera insistente. El neerlandés, frustrado por la interrupción en su vuelta lanzada, explotó por radio: “¿Qué está haciendo este chico? ¿Está usando DRS para bloquear?”. La queja fue captada por las transmisiones y rápidamente se viralizó.
Aunque no fue un insulto directo, el tono de incredulidad y molestia de Verstappen dejó claro que no esperaba esa defensa tan férrea de un piloto de un equipo menor.
Posteriormente, en otras sesiones de práctica, como en Mónaco, hubo otro incidente menor donde Colapinto se interpuso en el camino de Verstappen durante una vuelta rápida. El tricampeón (en ese entonces) volvió a mostrar su irritación, aunque esta vez el intercambio fue más sutil. Lo curioso es que, fuera de pista, la relación parece lejos de ser hostil. Colapinto ha revelado en entrevistas recientes que Verstappen le ha comentado en privado lo “increíble” que es el apoyo masivo que recibe de los fans argentinos en cada circuito.
“Max me dice: ‘Es increíble’, ellos no entienden cómo un país entero se vuelca así”, confesó el argentino, destacando que incluso pilotos europeos se sorprenden por la pasión sudamericana.
Sin embargo, los portales de clics y algunos canales de YouTube han amplificado estos roces hasta convertirlos en una supuesta “bomba”. Circulan titulares como “Max Verstappen liquidó a Colapinto con declaraciones fuertes: ‘Eres un idiota en Alpine'”, pero no existe evidencia verificable en fuentes oficiales o entrevistas directas de que Verstappen haya pronunciado palabras tan graves. Lo más cercano son comentarios puntuales por radio o en prensa, donde el neerlandés ha criticado maniobras específicas, pero siempre en el contexto de la intensidad de la sesión.
En Brasil 2024, por ejemplo, Verstappen cuestionó una defensa de Colapinto en pista, y en 2025 hubo menciones a carreras “decepcionantes” o maniobras dudosas, pero nada que configure una declaración oficial de guerra personal.
La dinámica entre ambos tiene un trasfondo interesante. Verstappen, con cuatro títulos mundiales y un estatus de leyenda viva, no tolera distracciones en su búsqueda de la perfección. Colapinto, por su parte, llega con hambre de demostrar que pertenece a la élite, y no duda en pelear cada centímetro, incluso contra los grandes. En Alpine, bajo la tutela de figuras como Flavio Briatore, el argentino ha evolucionado notablemente: más fuerte, más agresivo, más maduro. Briatore mismo lo ha elogiado públicamente, diciendo que está “a la par” de Pierre Gasly en ritmo de carrera.
En los tests de pretemporada 2026 en Barcelona, ambos compartieron pista nuevamente. Colapinto causó una bandera roja temprana (aunque no relacionada directamente con Verstappen), y Max tuvo su propia salida de pista que interrumpió la sesión. Nada indica un conflicto directo allí, pero la narrativa de “guerra” persiste en las redes, alimentada por clips editados y thumbnails exagerados.
Lo cierto es que la Fórmula 1 vive de estas historias. Rivalidades como las de Senna-Prost, Schumacher-Hakkinen o Hamilton-Rosberg se construyeron con incidentes en pista, palabras duras y respeto mutuo debajo. Verstappen y Colapinto podrían estar en el inicio de algo similar: dos pilotos con estilos parecidos, uno consolidado y el otro emergente, compitiendo en una era nueva de reglamentos 2026 que prometen igualar más el campo.
Por ahora, no hay “guerra oficial”. Hay roces, hay radios calientes, hay respeto admitido en privado. Verstappen sigue siendo el referente implacable, Colapinto el rookie que no se achica ante nadie. Los fans argentinos llenan tribunas con banderas albicelestes, y el neerlandés lo nota. Quizás, en lugar de enemigos, sean dos pilotos que se empujan mutuamente a ser mejores.
La temporada 2026 apenas comienza, y con Alpine mostrando señales de progreso y Red Bull defendiendo su dominio, es probable que veamos más capítulos. Si Colapinto sigue sumando puntos consistentes y Verstappen mantiene su nivel estratosférico, las batallas en pista serán inevitables. Pero por el momento, las “fuertes declaraciones” que prometen titulares virales parecen más hype que realidad explosiva.
Lo que sí es oficial es que la Fórmula 1 tiene un nuevo protagonista sudamericano que no pasa desapercibido, y un campeón que no regala nada. El paddock observa, los fans debaten y las carreras decidirán quién tiene razón en la pista. Porque al final, como siempre dice Verstappen: “Hablan los resultados”. Y Colapinto está dispuesto a responder con ellos.