La Fórmula 1 siempre ha sido un escenario donde las tensiones entre pilotos saltan a la luz pública, pero pocas veces un cruce verbal ha generado tanto revuelo como el que protagonizaron Lance Stroll y Franco Colapinto a finales de 2025. Lo que comenzó como una crítica del argentino hacia el canadiense tras el Gran Premio de Brasil se transformó rápidamente en una respuesta mordaz que muchos calificaron de fulminante.

“Que se concentre en sus cosas”, o en palabras más precisas del piloto de Aston Martin, “probablemente debería enfocarse en sus propias cosas e intentar sumar algún punto este año”, se convirtió en la frase que encendió las redes sociales y los medios especializados, alimentando una guerra dialéctica que reflejó las frustraciones de una temporada complicada para ambos.
Todo empezó en el caótico Gran Premio de São Paulo, disputado bajo condiciones variables que pusieron a prueba los nervios de la parrilla. En la primera vuelta, Lance Stroll y Gabriel Bortoleto, el joven brasileño de Sauber, protagonizaron un toque que dejó al local fuera de carrera en su gran premio de casa. El incidente fue revisado por los comisarios, quienes determinaron que no merecía sanción, considerándolo una maniobra de carrera típica en un arranque apretado. Sin embargo, Franco Colapinto, que observaba desde atrás en su Alpine, no dudó en expresar su descontento ante los micrófonos.

El argentino, que había mostrado un ritmo competitivo en varias sesiones del año pese a no sumar puntos, acusó directamente a Stroll de ser un piloto que “siempre está sacando gente de la pista” y que “no mira por los espejos”. Palabras duras, directas, que resonaron en el paddock y en las redes, donde los fans latinoamericanos defendieron con pasión a su compatriota.
Colapinto, de 22 años en ese momento, llegaba a esa declaración tras una campaña de debut irregular en la máxima categoría. Tras irrumpir con fuerza en 2024 como reemplazo en Williams, donde dejó destellos de velocidad y carisma, su paso a Alpine en 2025 no fue el esperado. El monoplaza francés sufría problemas de consistencia, y el rookie argentino se encontró luchando más por sobrevivir en la zona media que por brillar. Cero puntos al cabo de varias carreras era un lastre pesado, especialmente cuando compañeros como Pierre Gasly lograban sumar de forma esporádica.
La frustración era palpable, y la oportunidad de criticar a un piloto veterano como Stroll —hijo del dueño de Aston Martin y habitual blanco de burlas por su permanencia en la parrilla— pareció una válvula de escape.
Pero Lance Stroll no es de los que se quedan callados. El canadiense, que en 2025 había logrado sumar algunos puntos y mantenerse por encima de varios rivales pese a no brillar como su compañero Fernando Alonso, respondió con frialdad calculada antes del Gran Premio de Las Vegas. En la zona mixta, rodeado de periodistas, soltó una declaración que rápidamente se viralizó: “Escuché sobre eso. No sé. Tal vez esté frustrado y enojado con la vida. No sé cuántos puntos tiene en el campeonato. ¿Cero? Probablemente debería concentrarse en sus propias cosas e intentar sumar algunos puntos este año”.
La ironía fue evidente. Stroll, que a lo largo de su carrera ha sido criticado por su rendimiento irregular y por tener el respaldo económico de su padre Lawrence, utilizó precisamente el argumento de los puntos para devolver el golpe. Era una forma de decir: “Antes de hablar de mí, mira tu propia hoja de resultados”.
La respuesta no tardó en generar reacciones divididas. En las redes sociales, especialmente en comunidades latinas, muchos vieron en las palabras de Stroll un exceso de arrogancia. “¿Cómo se atreve el ‘lastre’ de Aston Martin a hablarle así a Franco?”, se leía en miles de publicaciones. Otros, más neutrales o cercanos al mundo anglosajón de la F1, defendieron al canadiense: tenía razón en lo técnico, Colapinto no había puntuado y criticar a otro sin haber logrado resultados sólidos podía sonar prematuro. Incluso hubo memes comparando la situación con un alumno reprobado quejándose del profesor.
La frase “que se concentre en sus cosas” se transformó en tendencia, con variaciones humorísticas y edits de video que intercalaban las declaraciones de ambos.
Días después, el propio Colapinto intentó bajar el tono. En una entrevista posterior, se disculpó públicamente con Stroll por haber sido tan directo en sus críticas post-Brasil, reconociendo que quizás había hablado en caliente tras una carrera frustrante. “Fue un momento de emoción, no quise generar polémica innecesaria”, dijo el argentino, quien enfatizó que su foco estaba en mejorar su rendimiento y ayudar a Alpine a escalar posiciones.
Stroll, por su parte, no profundizó más en el tema en las conferencias siguientes, limitándose a comentarios sobre su propio fin de semana en Las Vegas, donde buscaba cerrar el año con un resultado positivo.
Este episodio dejó varias lecciones para la Fórmula 1 moderna. En primer lugar, evidenció cómo las redes sociales amplifican cualquier declaración, convirtiendo un comentario aislado en una “guerra” mediática. Lo que en el paddock pudo haber sido una charla de pilotos terminó siendo un espectáculo global. En segundo lugar, resaltó las presiones que enfrentan los rookies en un deporte donde los resultados mandan. Colapinto, con talento innegable y carisma que lo convirtió en favorito de los fans, pagó caro la falta de puntos en una temporada donde el coche no acompañó. Stroll, por otro lado, demostró que incluso un piloto con críticas constantes puede usar los números para defenderse.
Mirando hacia 2026, con los grandes cambios reglamentarios en el horizonte —motores más potentes, aerodinámica activa y un peso reducido—, ambos pilotos llegan con renovadas motivaciones. Alpine ha prometido mejoras significativas, y Colapinto trabaja intensamente en el simulador para adaptarse a las nuevas exigencias. Stroll, respaldado por la estructura de Aston Martin, busca consistencia para alejarse de las etiquetas negativas. El cruce verbal de finales de 2025 podría quedar como anécdota, pero también como recordatorio de que en la F1 no hay espacio para distracciones: los puntos hablan más fuerte que las palabras.
La “guerra” entre Stroll y Colapinto, aunque breve, capturó la esencia de un deporte donde el respeto se gana en la pista. Mientras los motores rugen en las pretemporadas de 2026, los aficionados esperan ver si el argentino logra callar críticas con resultados y si el canadiense mantiene su posición sin necesitar respuestas ingeniosas. Porque al final, en la Fórmula 1, lo que cuenta es cruzar la meta por delante, no ganar discusiones en la prensa.