El Parque de los Príncipes de París fue escenario, el 4 de noviembre de 2025, de un drama de la Liga de Campeones que conmocionó al mundo del fútbol. El Bayern de Múnich venció al PSG, campeón defensor, por 2-1, pero la velada no se trató de los ganadores, sino de la escalada. Luis Díaz, extremo colombiano del Bayern, marcó dos goles antes de lesionar a Achraf Hakimi con una brutal entrada en el tiempo de descuento de la primera parte. El marroquí, defensa estrella del PSG, rompió a llorar, imagen que inmediatamente se volvió viral.

El incidente ocurrió en la calle 45 + 3. Minuto. Díaz, recién salido de su frenesí goleador, persiguió un balón desde la banda y golpeó a Hakimi en el tobillo con la pierna extendida. El árbitro Maurizio Mariani inicialmente mostró una tarjeta amarilla, pero tras un control del VAR le siguió la tarjeta roja. Hakimi, que ya cojeaba de dolor, tuvo que ser reemplazada. Diagnóstico: una grave rotura del ligamento lateral que le tuvo fuera de combate durante meses. El técnico del PSG, Luis Enrique, lo calificó de “criminal” y exigió consecuencias.
La velada de Díaz, que empezó como un acto heroico, acabó en desastre. Sus dos goles (el primero tras un contraataque en el minuto 3 y el segundo tras un disparo fallido de Kane) pusieron al Bayern en ventaja. Pero el tackle lo cambió todo. Tras el pitido final, el colombiano provocó a la afición del PSG con gestos y gritos interpretados como burla. “¡Hakimi hizo trampa, exageró!” habría declarado en una entrevista televisiva, lo que habría alimentado aún más el ambiente. Las redes sociales explotaron: #DiazRot y #HakimiInjury se convirtieron en tendencias globales.

La UEFA reaccionó rápidamente. El 5 de noviembre, apenas 24 horas después, el comité disciplinario impuso a Díaz una suspensión de tres partidos por “faltas maliciosas que provocaron lesión”. Multa adicional de 50.000 euros. El razonamiento: la entrada fue “injusta y peligrosa” y los comentarios de Díaz después del partido violaron el código de juego limpio. Expertos como el ex árbitro Pierluigi Collina elogiaron la rápida decisión: “Este tipo de acciones amenazan la integridad del juego”.
Pero la FIFA intervino más profundamente. Ante la indignación pública (más de 2 millones de peticiones en Change.org pidiendo sanciones más duras), el organismo rector del fútbol mundial extendió la sanción. Díaz recibió una suspensión total por dos partidos contra Colombia y se le ordenó someterse a un entrenamiento antiagresión. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, destacó: “El fútbol une a la gente, no hace daño intencionalmente”. La medida se aplicó de inmediato, lo que puso en peligro la titularidad de Díaz en el Bayern.
La bilis se desbordó en el Bayern de Múnich. El técnico Vincent Kompany explotó en rueda de prensa: “¡Es un escándalo! Díaz es nuestro testigo, ¿y ahora lo castigan por un acto inofensivo? ¡Hakimi exageró, está claro!”. El club presentó una denuncia y amenazó con emprender acciones legales ante el TAS. El presidente Uli Hoeneß calificó la decisión de la FIFA de “motivada políticamente” y especuló sobre la influencia del multimillonario del PSG, Nasser Al-Khelaïfi. Los aficionados irrumpieron en las redes sociales de la asociación

La reacción en París fue la contraria. Los aficionados del PSG corearon “¡Fuera Díaz!” ” frente al campo de entrenamiento, y Hakimi publicó una foto de su pierna vendada con la leyenda: “El fútbol necesita respeto”. Luis Enrique, el propio ex seleccionador de Colombia de Díaz, se desmarcó: “Un gran jugador, pero fue inaceptable. Es Ashraf quien más sufre”. La lesión golpea duramente al PSG: Hakimi, jugador clave en la Copa de África, estará ausente al menos hasta febrero de 2026.
Los análisis de los medios revelaron el contexto. Díaz, que se unió al Bayern desde el verano de 2025 tras una transferencia de 80 millones de euros procedente del Liverpool, lucha contra la frustración. Su forma: 12 goles en 15 partidos, pero las críticas a su disciplina van en aumento. La entrada recuerda a incidentes anteriores, como su falta contra el Arsenal en 2024. Los psicólogos hablan de “presión”: abrumado como sustituto de Sané, explotó. El técnico del Bayern, Max Eberl, defendió: “Luis es emotivo, eso es lo que lo hace grande”.
La Bundesliga y la Ligue 1 están sufriendo las consecuencias. El Bayern, con 16 victorias consecutivas, tendrá que enfrentarse al Dortmund sin Díaz, un riesgo para el título. El PSG, ahora tercero de grupo, sufre lesiones: Dembélé y Doué también están ausentes. La Liga de Campeones se beneficia indirectamente: el incidente genera discusiones sobre el VAR y las reglas de entrada. La UEFA planea directrices más estrictas para 2026.
Los patrocinadores se están involucrando. Adidas, proveedor de Díaz, se desmarcó de sus comentarios, mientras Nike (Hakimi) lanzó campañas a favor del juego limpio. La asociación colombiana apoya a su estrella: “Apoyamos a Luis, él aprende de ello”. El presidente Gustavo Petro tuiteó: “El fútbol es pasión, no odio”.

Expertos como Jürgen Klopp comentaron: “Díaz tiene talento para la eternidad, pero la disciplina es el precio. » El debate arde en los foros: ¿fue intencionado o pánico? Los vídeos muestran: la pierna de Díaz estaba en alto, el tobillo de Hakimi se torció de forma antinatural. El análisis forense indica “gravedad moderada”.
La ira contra el Bayern se intensifica. Un club de fans organizó una manifestación frente a la sede de la FIFA en Zúrich, con pancartas: “¡Protejan a nuestros héroes! » Kompany amenaza: “Si esto continúa, perderemos la confianza. » El PSG responde diplomáticamente, pero las cosas están en ebullición interna: Al-Khelaïfi estaría considerando un juicio contra Díaz.
Para Díaz, el barranquillero de 28 años, es un punto bajo. El traspaso de sus sueños al Bayern, que le convertiría en una estrella mundial, pende de un hilo. Terapias y reflexiones están en marcha. Su familia publicó: “Oramos por la recuperación de Ashraf”.
Este escándalo ensombreció el torneo. La Liga de Campeones, con estrellas como Mbappé y Kane, necesita héroes, no villanos. El caso de Díaz es una advertencia: las emociones ganan, pero las consecuencias siguen. ¿El Bayern gana partidos pero pierde moral? La respuesta llega en la revancha.
La sanción de la FIFA, ahora con plazo de apelación fijado para el 7 de noviembre, podría reducirse. Pero la ira de Baviera resuena. En una liga de miles de millones, la justicia se convierte en un espectáculo. Hakimi cura, Díaz paga: el fútbol sigue siendo despiadado.
CONTENIDO FIN 1