La tensión mediática que rodea a los jóvenes talentos de la Fórmula 1 volvió a estallar esta semana, pero esta vez no fue por resultados en pista, sino por una oleada de críticas que desató una reacción firme desde uno de los nombres más influyentes del paddock.
“Si insultan a él, entonces no deberían ver más las carreras.” Con esta frase contundente, Flavio Briatore, jefe de equipo de Alpine, rompió su silencio para defender públicamente a Franco Colapinto, el prometedor piloto argentino que en los últimos meses se ha convertido tanto en una revelación deportiva como en blanco de ataques en redes sociales y ciertos sectores de la prensa.

Las palabras de Briatore no fueron casuales ni improvisadas. Llegaron después de semanas en las que Colapinto había sido objeto de comentarios despectivos que cuestionaban su talento, su madurez e incluso su lugar dentro de la élite del automovilismo. Algunos críticos lo calificaron de “sobrevalorado”, mientras que otros insinuaron que su ascenso respondía más a estrategias comerciales que a méritos deportivos. Para Briatore, esa narrativa cruzó una línea roja.
El dirigente italiano calificó los ataques como “inaceptables e injustos”, subrayando que el automovilismo siempre ha sido un deporte exigente, pero que la crítica debe mantenerse dentro de los límites del respeto. Según explicó, negar el talento de Colapinto no solo es incorrecto desde el punto de vista técnico, sino también dañino para el desarrollo de un piloto joven que todavía está construyendo su trayectoria en la máxima categoría.
Briatore recordó que la historia de la Fórmula 1 está llena de campeones que fueron duramente criticados en sus inicios. Señaló que la presión mediática puede moldear el carácter de un piloto, pero también puede destruir la confianza si se vuelve tóxica. “Estamos hablando de un chico que carga con el sueño de todo un país”, comentó en una intervención que rápidamente se viralizó.
Franco Colapinto, por su parte, había mantenido un perfil bajo durante la polémica. Fiel a su estilo reservado, evitó responder directamente a los ataques, enfocándose en su preparación y rendimiento. Sin embargo, el impacto emocional de la situación salió a la luz tras las declaraciones de Briatore.
En un momento profundamente emotivo dentro del garaje de Alpine, el piloto argentino no pudo contener las lágrimas al enterarse del respaldo público de su jefe de equipo. Testigos describieron la escena como “sincera y poderosa”, lejos de cualquier guion mediático. Colapinto agradeció el apoyo con palabras simples pero cargadas de significado, afirmando que escuchar ese respaldo le dio fuerzas en uno de los momentos más difíciles desde que llegó al automovilismo europeo.
Su respuesta, nacida desde el corazón, no solo conmovió a Briatore, sino también a varios miembros del equipo. Ingenieros y mecánicos destacaron la ética de trabajo del argentino, describiéndolo como uno de los pilotos más comprometidos que han visto en los últimos años. Para ellos, las críticas externas no reflejan la realidad interna del equipo.

El episodio abrió nuevamente el debate sobre el trato que reciben los jóvenes pilotos en la era digital. Las redes sociales han amplificado tanto el apoyo como el odio, creando un entorno donde cada error se magnifica y cada logro se relativiza. Expertos en psicología deportiva advierten que esta presión constante puede afectar el rendimiento, especialmente en talentos en formación.
Briatore también aprovechó su intervención para enviar un mensaje más amplio a la comunidad del automovilismo. Señaló que los aficionados tienen derecho a opinar, pero no a deshumanizar. “El deporte necesita pasión, no veneno”, dijo, en una frase que fue replicada por múltiples medios especializados.
En Argentina, la reacción fue inmediata. Fanáticos, periodistas y ex pilotos salieron a respaldar a Colapinto, agradeciendo públicamente las palabras de Briatore. Muchos interpretaron su defensa como una señal de confianza total en el proyecto deportivo del joven piloto dentro de Alpine.
Analistas de la Fórmula 1 consideran que este respaldo institucional es clave. En un entorno donde los asientos son limitados y la competencia feroz, contar con la protección de la dirección puede marcar la diferencia entre consolidarse o desaparecer del radar competitivo.
Más allá de la polémica, los números de Colapinto respaldan su progresión. Sus actuaciones recientes han mostrado consistencia, capacidad de adaptación y velocidad en condiciones complejas. Aunque todavía no lucha regularmente por podios, su curva de aprendizaje ha sido calificada como “impresionante” por varios ingenieros del paddock.

La defensa pública de Briatore también refuerza la estrategia de Alpine de apostar por talento joven. El equipo francés ha dejado claro que su proyecto a medio plazo pasa por desarrollar pilotos capaces de convertirse en líderes deportivos, y Colapinto encaja en ese perfil.
Mientras tanto, la conversación sobre los límites de la crítica sigue abierta. Figuras históricas del automovilismo han comenzado a pronunciarse, coincidiendo en que el talento debe evaluarse con rigor, pero sin caer en ataques personales.
Para Colapinto, el episodio parece haber marcado un punto de inflexión emocional. Cercanos al piloto aseguran que se siente más motivado que nunca para responder en la pista, el único lugar donde —según él mismo ha repetido— “se dicen las verdades sin palabras”.
El gesto de Briatore no solo calmó la tormenta mediática, sino que fortaleció el vínculo interno del equipo. En un deporte donde la confianza es tan crucial como la velocidad, ese respaldo puede convertirse en combustible competitivo.
Así, lo que comenzó como una ola de críticas terminó transformándose en una demostración pública de unidad. Y en medio del ruido, la imagen que quedó grabada fue la de un joven piloto emocionado y un dirigente veterano recordándole al mundo que, antes que atletas, los pilotos siguen siendo personas.