¡Es oficial! Franco Colapinto ha firmado con Mercedes y el sueño argentino en la Fórmula 1 se convierte en una realidad explosiva. Hoy, en un movimiento que ha sacudido al paddock y encendido las pasiones de millones de fanáticos en todo el mundo, el joven piloto de 22 años ha cerrado un vínculo directo con la escudería de Toto Wolff, marcando uno de los fichajes más impactantes de los últimos años en la máxima categoría del automovilismo.

La noticia, que circuló primero como rumor en las redes sociales y luego fue confirmada por fuentes cercanas al equipo alemán, representa mucho más que un simple contrato. Para Argentina, es el regreso triunfal de un compatriota al equipo que dominó la era híbrida con Lewis Hamilton y que ahora busca reinventarse con las nuevas regulaciones de 2026. Colapinto, quien irrumpió en la F1 con Williams en 2024 y luego brilló en Alpine durante 2025, ha demostrado un talento crudo, velocidad pura y una madurez que sorprendió incluso a los más escépticos.
Ahora, el salto a Mercedes lo coloca en la órbita de los grandes, junto a nombres como George Russell y posiblemente el joven prodigio Andrea Kimi Antonelli.

El acuerdo se habría cerrado en las últimas horas tras intensas negociaciones que involucraron no solo a Toto Wolff, sino también a los representantes del piloto y a sponsors clave que ven en Franco un valor comercial enorme en América Latina. Según lo trascendido, el contrato sería multianual, con opción a extensión, y posicionaría a Colapinto como piloto titular a partir de la temporada 2026 o incluso antes si surgen movimientos internos.
El argentino, que hasta ahora corría con motor Mercedes en Alpine gracias al cambio de proveedor de unidad de potencia, ya conoce de cerca la filosofía técnica del fabricante alemán. Ese detalle habría sido clave para acelerar el cierre del trato.
Recordemos el camino de Franco hasta este momento histórico. Nacido en Pilar, Buenos Aires, Colapinto creció soñando con emular a Fangio, el pentacampeón que marcó la historia argentina en la F1. Tras destacar en karting y fórmulas regionales, su ascenso fue meteórico: ganó títulos en F4 y F3, y en F2 mostró consistencia y agresividad que llamaron la atención de los equipos grandes. Su debut en Williams en 2024 fue un torbellino: puntos en carreras caóticas, adelantamientos espectaculares y una conexión inmediata con el público.
Cuando llegó a Alpine en 2025 como reemplazo de Jack Doohan, no defraudó: poles virtuales en qualy, podios peleados y una regularidad que lo convirtió en el piloto del momento.
La temporada 2025 terminó con Alpine fortaleciendo su alianza con Mercedes para 2026, abandonando los motores Renault que tanto sufrimiento causaron. Colapinto, ya adaptado al power unit alemán, acumuló kilómetros valiosos en tests de pretemporada con el A526, un monoplaza que mostró mejoras notables en fiabilidad y rendimiento. Fuentes del equipo francés destacaron su madurez: “Ya no es el chico impulsivo del año pasado”, dijo Flavio Briatore. “Franco entiende el auto, gestiona los neumáticos y compite rueda a rueda sin errores graves”. Esa evolución fue el empujón definitivo para que Mercedes apostara por él.
¿Por qué Mercedes elige ahora a Colapinto? El equipo de Brackley enfrenta un 2026 clave con las nuevas reglas: motores más sostenibles, mayor énfasis en lo eléctrico, chasis activos y aerodinámica activa. Wolff busca sangre fresca, talento joven y un piloto que aporte carisma global. Hamilton se fue a Ferrari, Russell es sólido pero no invencible, y Antonelli es una promesa aún en desarrollo. Franco encaja perfecto: velocidad, hambre, mercado sudamericano y una historia inspiradora que vende boletos y sponsors.
Además, su estilo de conducción agresivo pero limpio complementa el paquete técnico que Mercedes está armando para recuperar el trono perdido.
La reacción en Argentina fue inmediata y emotiva. Las redes explotaron con memes, banderas celestes y blancas, y mensajes de apoyo de figuras como Lionel Messi, Diego Schwartzman y hasta exfutbolistas que recordaron la pasión de Fangio. “El sueño de la F1 es realidad”, tuiteó Colapinto minutos después de la firma, acompañado de una foto con el logo plateado de Mercedes. En las calles de Buenos Aires, Pilar y todo el país, la gente salió a celebrar como si fuera un título mundial. Para muchos, este fichaje no es solo deportivo: es un símbolo de que Argentina puede volver a pelear en la élite del automovilismo.
Toto Wolff no escatimó elogios en el comunicado oficial: “Franco es un talento excepcional con un potencial ilimitado. Su progresión ha sido impresionante y creemos que puede ser un pilar fundamental en nuestra reconstrucción. Bienvenido a la familia Mercedes”. Por su parte, Colapinto declaró: “Es un honor unirme al equipo que ganó ocho títulos seguidos. Voy a darlo todo para honrar esta confianza y hacer historia junto a ellos. Gracias a mi familia, a mi país y a todos los que creyeron en mí desde el principio”.
El impacto en la parrilla 2026 será enorme. Alpine pierde a su estrella emergente (aunque aún resta definir si el contrato permite una salida anticipada), mientras Mercedes gana un piloto que puede pelear desde el arranque. Los rivales ya tiemblan: McLaren, Ferrari y Red Bull ven cómo el equipo alemán arma un dúo potente y joven. Los tests de pretemporada ya mostraron que el motor Mercedes es el referente, con “grandes ganancias” en potencia y eficiencia, según admitieron incluso en Alpine antes del cambio.
Para Colapinto, el desafío es titánico: adaptarse a un equipo top, aprender de ingenieros legendarios, manejar la presión mediática y entregar resultados inmediatos. Pero si algo ha demostrado el argentino es que no le teme a nada. Su calma en pista, su sonrisa contagiosa y su capacidad para conectar con la gente lo convierten en un piloto diferente. No es solo velocidad; es carisma, es historia, es esperanza.
Hoy, 24 de febrero de 2026, la Fórmula 1 escribe un capítulo nuevo. Franco Colapinto ya no es solo promesa: es realidad en plata alemana. El sueño argentino, impulsado por talento puro y pasión inquebrantable, acelera hacia la gloria. Vamos Franco, el mundo te mira. ¡A romperla en la máxima!