En un momento devastador para el mundo de la lucha libre, el legendario comentarista Jim Ross falleció hoy en esta línea de tiempo alternativa, dejando a los fanáticos, colegas y generaciones de amantes de la lucha libre en estado de shock y luto.

Según un comunicado difundido por su familia, Ross falleció pacíficamente en su casa esta mañana temprano. A pesar de haber luchado contra complicaciones de salud en los últimos años, continuó trabajando, siendo mentor e inspirando hasta sus últimos días, un testimonio de la pasión y la dedicación que definieron su vida.

Durante más de cinco décadas, Jim Ross fue la voz de la lucha libre profesional, una presencia constante a través de épocas, superestrellas y momentos inolvidables. Los fanáticos lo conocían no solo por sus icónicos gritos: “¡Bah Gawd!” y “¡Esto es un baboso!” – sino por la emoción, autenticidad y humanidad que aportó a cada transmisión.
Para muchos, no era sólo un comentarista.
Era el corazón de la industria.

Un legado grabado en la historia de la lucha libre
Ross comenzó su carrera en la década de 1970 antes de alcanzar la fama mundial en la década de 1990 como locutor principal de la WWE. Su voz narró innumerables momentos que dieron forma a la cultura de la lucha libre profesional, desde victorias históricas en campeonatos hasta traiciones impactantes de las que los fanáticos todavía hablan hoy.
Incluso después de las transiciones entre empresas, pérdidas personales y problemas de salud, siguió siendo una figura querida. Su pasión por el negocio nunca disminuyó y continuó aportando su calidez, humor y narración característicos a cada aparición.
El mundo de la lucha libre reacciona
La noticia de su fallecimiento se difundió rápidamente por las redes sociales. Luchadores, ex colegas y fanáticos de todo el mundo rindieron homenajes:
“El mejor que jamás lo haya hecho. La lucha libre nunca volverá a sonar igual”.
“Jim Ross nos enseñó cómo sentir cada momento”.
“Una leyenda cuya voz dio forma a una infancia”.
Promociones en todo el mundo guardaron momentos de silencio y los estadios iluminaron sus rampas de entrada en honor al hombre que los fanáticos llamaban cariñosamente “Good Ol’ JR”.
Adiós a una leyenda
Aunque esta línea de tiempo marca el final del viaje ficticio de Jim Ross, su legado en la vida real continúa vivo: en los recuerdos de los fanáticos, en las carreras de los luchadores que ayudó a elevar y en cada llamado icónico que resuena a lo largo de la historia de la lucha libre.
Mientras millones de personas lloran, un mensaje se comparte en todo el mundo:
Gracias J.R. Por las historias. Por la emoción. Para el corazón.
Nunca serás olvidado.