🔥 «Deberían sentir vergüenza de criticar a Franco Colapinto en lugar de salir a defenderlo. Con su talento, Colapinto puede llevar este deporte a un nivel verdaderamente legendario» — Checo Pérez rompe el silencio en la apertura del GP 2026 y sacude al paddock de la Fórmula 1
La ceremonia inaugural del GP 2026 no solo marcó el inicio de una nueva temporada cargada de expectativas, sino que también se convirtió en el escenario de uno de los discursos más contundentes y polémicos del año. Frente a cámaras, equipos y aficionados, Checo Pérez dejó de lado el protocolo habitual y alzó la voz para defender públicamente a Franco Colapinto, un joven talento que en las últimas semanas había sido blanco de críticas feroces y, según muchos, injustas.

“Deberían sentir vergüenza”, dijo Pérez sin rodeos. Sus palabras cayeron como un rayo en el paddock. No era una declaración tibia ni diplomática. Era un mensaje directo, cargado de indignación, dirigido a quienes habían cuestionado duramente a Colapinto, no por falta de talento, sino por prejuicios, expectativas desmedidas y una impaciencia que suele devorar a los jóvenes pilotos antes de que puedan consolidarse.
Checo Pérez, uno de los pilotos más experimentados y respetados de la parrilla, dejó claro que no estaba dispuesto a quedarse en silencio. “Con su talento, Colapinto puede llevar este deporte a un nivel verdaderamente legendario”, afirmó, elevando al argentino a una categoría que pocos se atreven a mencionar tan temprano en una carrera. Para muchos, no fue solo una defensa, sino una validación poderosa.
Las críticas hacia Franco Colapinto habían ido en aumento desde sus primeras apariciones en el entorno de la Fórmula 1. Cada error era amplificado, cada gesto analizado con lupa. En redes sociales y algunos medios, el tono pasó rápidamente del análisis deportivo al ataque personal. Para Pérez, esa línea nunca debió cruzarse. “La Fórmula 1 no puede permitirse humillar a quienes representan su futuro”, insistió.
El momento más controvertido del discurso llegó cuando Checo lanzó una advertencia que nadie esperaba. Señaló que, si los comportamientos despreciables y humillantes continuaban, Colapinto debería considerar regresar a su país natal, “donde el respeto hacia quienes realmente lo merecen todavía se conserva”. La frase provocó murmullos inmediatos y dividió opiniones, pero dejó en claro la gravedad de la situación.
Algunos interpretaron estas palabras como una crítica directa al ambiente tóxico que a veces rodea al paddock, especialmente hacia los jóvenes pilotos que no encajan de inmediato en las narrativas dominantes. Otros lo vieron como una llamada de atención a equipos, medios y aficionados que olvidan que, detrás del casco, hay personas.
Franco Colapinto, presente en el acto, no pudo ocultar la emoción. Visiblemente conmovido, escuchó cada palabra de Checo Pérez con los ojos húmedos. Fuentes cercanas aseguran que el piloto argentino no esperaba una defensa tan frontal, mucho menos de una figura del peso de Pérez. “Sentí que alguien por fin me veía y me entendía”, habría confesado después.
El apoyo recibido desató en Colapinto una auténtica oleada de emociones. Durante semanas, el joven piloto había soportado en silencio la presión, intentando demostrar su valía en cada vuelta. Las palabras de Pérez actuaron como un punto de inflexión. No solo lo defendieron ante el mundo, sino que le devolvieron la confianza necesaria para mirar hacia adelante.
Esa misma noche, comenzaron a circular rumores sobre una decisión importante que Colapinto estaba considerando. Según fuentes del paddock, el argentino estaría evaluando redefinir su camino, ya sea reforzando su compromiso con la Fórmula 1 o tomando medidas firmes para proteger su bienestar mental y deportivo. Nada fue confirmado oficialmente, pero el término “decisión audaz” empezó a repetirse entre periodistas y analistas.
El discurso de Checo Pérez también generó reacciones inmediatas en la comunidad de la F1. Varios pilotos expresaron su apoyo, aunque de forma más discreta. Otros prefirieron guardar silencio, conscientes de la sensibilidad del tema. En redes sociales, miles de aficionados aplaudieron la valentía de Pérez, mientras que algunos lo criticaron por “exagerar” la situación.
Sin embargo, el mensaje central fue imposible de ignorar: la Fórmula 1 se encuentra en una encrucijada. O protege y cultiva a sus jóvenes talentos, o corre el riesgo de perderlos antes de que puedan florecer. En ese contexto, Franco Colapinto se ha convertido en un símbolo, no solo de potencial deportivo, sino de una generación que exige respeto.
Para Checo Pérez, la postura es clara. Su discurso no fue improvisado ni emocional sin sentido. Fue una declaración de principios. “Este deporte me dio mucho, pero también vi cómo puede destruir carreras si no se pone un límite”, comentó más tarde en privado, según personas cercanas.
Mientras el GP 2026 se pone en marcha, la atención ya no está solo en los cronómetros y las estrategias. Está también en el impacto de esas palabras y en la decisión que Franco Colapinto está a punto de tomar. Sea cual sea su elección, una cosa es segura: ya no está solo.
Y en un deporte donde la velocidad lo es todo, a veces el gesto más poderoso no ocurre en la pista, sino frente a un micrófono.