¡No nací para ser segundo, volveré más fuerte en 2026!” Estas palabras explosivas de Oscar Piastri han sacudido el mundo de la Fórmula 1 en las primeras semanas de 2026. El piloto australiano de McLaren, visiblemente furioso, acusó a su equipo de convertir su victoria en el Gran Premio de 2025 en una “farsa barata” y tildó a la escudería de “equipo falso” por, según él, robarle el título mundial que había ganado con tanto esfuerzo solo para entregárselo a Lando Norris.
La declaración, lanzada en redes sociales y rápidamente viralizada, ha desatado la mayor crisis interna en McLaren desde hace décadas, con rumores de una posible salida del joven talento y la pérdida de un miembro clave del equipo técnico.
El 2025 fue, sin duda, la temporada más intensa y controvertida para McLaren en la era moderna. Tras conquistar el campeonato de constructores en 2024 con un coche dominante, las expectativas para 2025 eran altísimas. Tanto Lando Norris como Oscar Piastri llegaron al año como contendientes serios al título de pilotos, con el MCL39 demostrando ser el monoplaza más rápido en la mayoría de los circuitos. Piastri, en particular, brilló en la primera mitad del campeonato.
Con victorias contundentes, incluyendo un grand chelem en Zandvoort, el australiano lideró el mundial durante varias carreras, llegando a tener una ventaja de más de 30 puntos sobre su compañero y más de 100 sobre Max Verstappen.
Sin embargo, a partir del Gran Premio de Italia en Monza, todo cambió. En una maniobra polémica, McLaren pidió a Piastri que devolviera la posición a Norris después de un pit stop lento del británico que lo había relegado. La escudería argumentó que se trataba de mantener el orden preestablecido antes de las paradas, pero para muchos observadores, incluido el propio Piastri en privado, aquello fue el comienzo del fin. El australiano perdió puntos cruciales y, según fuentes cercanas, la confianza en el equipo se resquebrajó.
Semanas después, en Las Vegas, ambos McLaren fueron descalificados por un problema técnico con el desgaste de los skid blocks, un error que costó valiosos puntos a ambos pilotos y acercó a Verstappen en la lucha.
La gota que colmó el vaso llegó en las carreras finales. En Qatar, una decisión estratégica fallida bajo safety car permitió a Verstappen ganar mientras Piastri, que había dominado el fin de semana, se tuvo que conformar con el segundo puesto. Norris terminó cuarto y vio cómo su ventaja se reducía drásticamente. Aunque McLaren se mantuvo firme en su filosofía de “papaya rules” —tratar a ambos pilotos con igualdad—, las decisiones parecieron inclinarse hacia proteger las opciones de Norris en el tramo decisivo
En Abu Dhabi, la carrera que definió el campeonato, Norris se coronó campeón del mundo por solo dos puntos sobre Verstappen y 13 sobre Piastri, en una batalla a tres bandas que mantuvo en vilo a la Fórmula 1 hasta la última vuelta.
Piastri, que sumó siete victorias —las mismas que Norris—, terminó tercero en el campeonato pese a haber liderado gran parte del año. En entrevistas posteriores al final de temporada, el australiano mantuvo la compostura, declarando que esperaba “plena igualdad” en 2026 y que Norris “no se había convertido en Superman”. Pero las tensiones internas eran evidentes. Fuentes del paddock hablaban de reuniones tensas, de un Piastri cada vez más frustrado por sentirse en segundo plano y de un equipo que, aunque logró el doblete de constructores y pilotos, pagó caro la gestión de dos talentos tan parejos.
La explosión llegó a mediados de enero de 2026. En un mensaje directo y sin filtros, Piastri escribió: “¡No nací para ser segundo! McLaren me robó lo que era mío. Gané ese título con sudor y vueltas perfectas, y lo convirtieron en una farsa barata para honrar a Lando. Equipo falso. Volveré más fuerte en 2026”. Las palabras “equipo falso” resonaron como un trueno. Analistas y ex pilotos no tardaron en reaccionar. Max Verstappen, que había criticado previamente las órdenes de equipo en McLaren, aprovechó para lanzar dardos: “Yo nunca habría aceptado lo que le pidieron a Oscar”.
Damon Hill y otros veteranos sugirieron que Piastri debería haber sido más firme en Monza y otras carreras.
La crisis se agravó cuando se confirmó la salida de un ingeniero clave del departamento de estrategia, quien supuestamente no soportó la presión interna tras las decisiones controvertidas de finales de 2025. McLaren emitió un comunicado oficial reconociendo “momentos difíciles” en la temporada pasada, pero defendiendo que todas las decisiones se tomaron “pensando en el bien del equipo y en la igualdad entre pilotos”. Andrea Stella, el team principal, insistió en que Piastri sigue siendo “una pieza fundamental” y que las conversaciones ya están en marcha para 2026.
Sin embargo, el daño está hecho. En el paddock se especula con un Piastri descontento que podría activar cláusulas de su contrato para buscar salida al final de 2026, con Ferrari y Mercedes atentos. El australiano, asesorado por Mark Webber, sabe que su talento lo coloca como uno de los favoritos para el futuro. Mientras tanto, Norris, el nuevo campeón, ha optado por el silencio público, aunque fuentes cercanas dicen que la relación entre ambos sigue siendo profesional, aunque fría
El 2026 llega con nuevas regulaciones que podrían cambiar el orden jerárquico, y McLaren enfrenta su prueba más dura: reconstruir la confianza interna, mantener la competitividad y evitar que su estrella australiana se marche. Piastri no ha nacido para ser segundo, y su grito de guerra deja claro que no piensa aceptarlo más. La Fórmula 1 espera con ansias ver si el equipo papaya logra sanar sus heridas o si esta crisis marca el comienzo del fin de una era dorada.
Lo que es seguro es que el duelo Piastri-Norris, ahora con un título de por medio, será uno de los grandes argumentos de la temporada que comienza. (aprox. 920 palabras)