MADRID, ESPAÑA — El Santiago Bernabéu celebró la victoria 1-0 sobre la Juventus en Champions League, un golpe anímico perfecto de cara al Clásico. Sin embargo, detrás de la euforia, una alarma silenciosa ha encendido las luces rojas en Valdebebas: la fatiga acumulada y una posible catástrofe defensiva. El FC Barcelona, por su parte, observa estos problemas con una sonrisa de alivio y confianza.

La preocupación principal se centra en la posible lesión de Raúl Asencio. Aunque los detalles oficiales son escasos, la prensa madrileña teme que esta baja, sumada a las recientes incorporaciones de defensas centrales, exponga una “debilidad mortal” en la retaguardia justo cuando más se necesita. El Barça, que ya ha perfeccionado un plan para “anular” a Vinicius Jr. y Mbappé, ve en esta vulnerabilidad defensiva la vía rápida para golpear al corazón Merengue. Se rumorea en el entorno catalán que la noticia de la lesión fue recibida con satisfacción.

El entrenador Xabi Alonso intentó calmar las aguas en su rueda de prensa. Su frase, “debemos recuperarnos bien y estar listos”, aunque suena profesional, es interpretada por la prensa rival como un intento desesperado por ocultar el pánico real que existe en el vestuario. El equipo ha jugado dos partidos de alta intensidad en pocos días (Getafe y Juventus), y el desgaste físico es una realidad innegable. La necesidad de “recuperación” es vista como una excusa que camufla el temor a un colapso físico en la segunda parte del Clásico.

El Real Madrid se enfrenta al dilema: ¿confiar en el impulso psicológico de las victorias o ceder ante la realidad física? Mientras tanto, desde Barcelona, la sensación es de oportunidad. Con su propia estrategia lista para explotar la defensa madrileña y la aparente fatiga de las estrellas ofensivas, el equipo culé llega al Bernabéu con la tranquilidad de que el trabajo duro ya lo ha hecho su eterno rival. El Clásico no solo se jugará en el campo, sino en la batalla psicológica por la supervivencia física.