Wimbledon 2026 sufrió un duro golpe cuando la número uno británica, Emma Raducanu, se vio obligada a retirarse del campeonato apenas unas horas antes de saltar a la cancha. La tenista de 23 años, trigésima cabeza de serie, tenía previsto abrir el partido en la pista número 1 contra la croata Antonia Ruzic.
La noticia de su retirada causó conmoción en el All England Club, y lo que siguió fue una explosión de emociones por parte de la estrella británica, quien compartió un mensaje profundamente personal y entre lágrimas con sus fans, revelando la magnitud de su dolor y la difícil decisión que se vio obligada a tomar.
En un giro inesperado de los acontecimientos, la decisión de Raducanu llegó apenas 15 horas antes de su partido de primera ronda. Ese mismo domingo, había declarado a los periodistas en una rueda de prensa que planeaba jugar, afirmando que estaba dispuesta a soportar el dolor por Wimbledon. Sin embargo, una resonancia magnética realizada el domingo por la noche reveló un diagnóstico devastador: la persistente molestia en la parte inferior de su pierna derecha se había convertido en una fractura por estrés.
Tras conocerse los resultados de la resonancia, el equipo médico de Raducanu intervino, aconsejándole que dejara de forzar la pierna para evitar daños a largo plazo en su carrera.

Fue una decisión que no quería tomar, pero que finalmente tuvo que aceptar.
El domingo por la noche, Raducanu publicó en redes sociales un comunicado que conmovió profundamente a los aficionados al tenis. «No puedo creer que esté diciendo esto, pero lamentablemente he tenido que retirarme de Wimbledon este año», comenzó, con la voz cargada de emoción. Explicó que había hecho todo lo posible por llegar a la línea de salida. «Jugar en Wimbledon, frente a mi público, significa todo para mí, así que es muy difícil de asimilar», escribió, expresando la profunda decepción de perderse el Grand Slam de su país.
Finalizó su mensaje expresando su gratitud, agradeciendo a sus seguidores por su invaluable apoyo durante este difícil momento.
La lesión había sido motivo de creciente preocupación durante toda la semana, ya que Raducanu había estado lidiando con una molestia en la parte inferior de la pierna desde el final de la temporada de tierra batida. La situación empeoró después de su agotadora trayectoria hasta la final en el Queen’s Club, donde disputó cinco partidos exigentes en seis días, la mayor cantidad que había jugado desde febrero. La preocupación aumentó cuando se la vio usando una bota protectora en la pierna derecha y no pudo entrenar el jueves y el viernes.

Su regreso a los entrenamientos el sábado mostró signos de indecisión, y se vio obligada a acortar una sesión, lo que alimentó las especulaciones de que su participación estaba seriamente en duda.
La conferencia de prensa de Raducanu el domingo por la tarde reveló su absoluta desesperación por competir. Admitió que Wimbledon era uno de los pocos torneos en los que estaba dispuesta a “ponerse en la línea más, arriesgarse más”. Dijo: “Probablemente me esforcé más de lo que lo haría en cualquier otro torneo. Eso es un hecho”, subrayando su profunda conexión con el evento. Hablando sobre el riesgo de empeorar la lesión, declaró: “No creo que nadie pueda decirme que no voy a empeorarla”.
Simplemente tengo que ser consciente de los riesgos que corro al salir a la cancha, sopesando si estoy dispuesto a hacerlo”.
Fuentes cercanas a la jugadora han revelado el enorme desgaste mental que le ha supuesto este último revés. Esta es la quinta vez desde principios de 2023 que Raducanu se ha visto obligada a perderse un Grand Slam por lesión. Una fuente interna reveló que la lesión y el momento en que se produjo han sido increíblemente difíciles para Raducanu. Ha tenido que lidiar con muchos contratiempos físicos en su corta carrera, y la frustración es inmensa.
Tras una prometedora etapa en Queen’s que le infundió confianza, la noticia de una fractura por estrés supone un golpe psicológico devastador, especialmente después de que expresara la resiliencia necesaria para seguir adelante.

En su emotivo anuncio, las palabras de Raducanu reflejaban el peso de una temporada difícil que apenas comenzaba a mejorar. La ex campeona del US Open ha tenido un comienzo complicado en 2026, lidiando con una enfermedad postviral que la limitó a solo seis partidos desde febrero hasta el inicio del torneo de Queen’s. Justo cuando parecía haber recuperado la forma y la confianza bajo la tutela del entrenador Andrew Richardson, su cuerpo la ha vuelto a fallar.
La noticia de la fractura por estrés es un trago amargo, ya que ahora se enfrenta a un período de recuperación incierto, y su participación en la gira norteamericana de pista dura está en duda.
La noticia de la retirada de Emma Raducanu nos recuerda la fragilidad de la carrera de una tenista. Desde su histórica victoria en el US Open de 2021, su trayectoria se ha visto empañada por una serie de lesiones que le han impedido alcanzar la regularidad en el circuito. La fractura por estrés es la última de una larga lista de problemas físicos, entre los que se incluye una contusión ósea en el pie que acortó su temporada anterior.
Si bien su determinación por competir en Wimbledon era admirable, el consejo médico de retirarse fue claro, y ahora se centrará en recuperarse por completo e intentar volver más fuerte.