La Fórmula 1 siempre ha sido un deporte cruel, donde las oportunidades se ganan con velocidad, consistencia y, en ocasiones, con un toque de política interna. El caso de Jack Doohan y Franco Colapinto en el equipo Alpine es un ejemplo perfecto de esta realidad implacable.

El joven piloto australiano, hijo del legendario campeón de motociclismo Mick Doohan, vio cómo su sueño de competir a tiempo completo en la máxima categoría se desvanecía en apenas seis carreras durante la temporada 2025.

Su reemplazo por el argentino Colapinto no solo generó controversia en el paddock, sino que también dejó un sabor amargo en una carrera que prometía ser el inicio de una larga trayectoria en la F1.

Doohan había llegado a la Fórmula 1 con grandes expectativas. Tras años en la Academia Alpine, donde demostró talento en la Fórmula 2, el equipo decidió darle el asiento principal junto a Pierre Gasly para la campaña 2025.
Su debut se adelantó incluso a finales de 2024, en el Gran Premio de Abu Dhabi, donde reemplazó a Esteban Ocon y terminó en la 15ª posición. Era el primer graduado de la academia del equipo que lograba un asiento de carrera, un hito que Alpine celebró con orgullo.
Sin embargo, la presión era inmensa desde el principio.
Antes de que empezara la temporada, Alpine ya había fichado a Franco Colapinto como piloto reserva con un contrato multianual. El argentino había impresionado en 2024 al sustituir a Logan Sargeant en Williams, donde sumó puntos en carreras clave como Azerbaiyán y Estados Unidos.
Su llegada no fue casual: Colapinto traía consigo un importante respaldo comercial de patrocinadores latinoamericanos, algo que el asesor ejecutivo del equipo, Flavio Briatore, valoraba enormemente en un contexto de búsqueda de estabilidad financiera.
Briatore, conocido por su pragmatismo y por no dudar en tomar decisiones duras, vio en Colapinto una opción atractiva tanto por talento como por ingresos potenciales.
Desde las primeras carreras de 2025, Doohan sintió el peso de esa sombra. En Australia, su carrera de casa, sufrió un accidente en condiciones difíciles y no pudo puntuar. En Bahréin terminó 14º mientras Gasly lograba un séptimo puesto.
Los errores se acumularon: un choque en Suzuka durante la práctica y una salida temprana en Miami sellaron su destino. El australiano solo consiguió un mejor resultado de 13º en China y nunca superó consistentemente a Gasly en clasificación.
Alpine, que buscaba desesperadamente puntos para escalar en el campeonato de constructores, no podía permitirse esperar más.
La decisión llegó tras el Gran Premio de Miami. Alpine anunció que Colapinto tomaría el volante a partir del Gran Premio de Emilia-Romagna, inicialmente por cinco carreras como parte de una “evaluación continua”.
Sin embargo, Briatore pronto aclaró que el cambio era definitivo: Colapinto se quedó hasta el final de la temporada y firmó para 2026 junto a Gasly.
Doohan volvió al rol de reserva, contribuyendo en el simulador y apoyando al equipo desde las sombras, pero sin pruebas reales ni oportunidades de regreso. El equipo terminó 2025 en último lugar del campeonato, con solo 22 puntos, todos anotados por Gasly.
Ni Doohan ni Colapinto sumaron un solo punto, lo que subrayó las dificultades de Alpine en una temporada caótica.
Para Doohan, el golpe fue devastador. Había invertido cuatro años en la academia, había soportado la presión de ser el “hijo de” y había demostrado destellos de velocidad, pero los errores en momentos clave le costaron caro.
En entrevistas posteriores, reconoció que la situación fue “difícil de aceptar”, aunque mantuvo la profesionalidad. El australiano no emitió declaraciones de odio o rencor público hacia Colapinto; su enfoque siempre fue profesional.
Sin embargo, la rivalidad generó tensiones en redes sociales, donde algunos fans argentinos atacaron a Doohan con amenazas que incluso requirieron medidas de seguridad en Miami. Estos episodios tóxicos empañaron una decisión deportiva que, en el fondo, respondía a la lógica implacable de la Fórmula 1.
Colapinto, por su parte, enfrentó su propio desafío. Llegó con la etiqueta de “piloto patrocinado”, pero demostró que podía competir. Aunque cometió errores y no puntuó, mejoró progresivamente y ganó la confianza de Briatore, quien lo elogió por su velocidad y carisma.
El argentino se convirtió en un activo valioso no solo por su pilotaje, sino por el impacto comercial que generó en mercados emergentes como Latinoamérica. Su continuidad en 2026, confirmada en noviembre de 2025, cerró la puerta definitivamente a Doohan.
El 13 de enero de 2026, Alpine anunció oficialmente la salida de Jack Doohan. En un comunicado, el equipo expresó: “Hemos alcanzado un acuerdo mutuo con Jack Doohan para no continuar sus servicios como piloto en la temporada 2026 del Campeonato Mundial de Fórmula 1, permitiéndole buscar otras oportunidades profesionales”.
Alpine agradeció su compromiso y profesionalismo durante cuatro años, destacando su rol pionero como primer graduado de la academia en llegar a un asiento de carrera. Doohan, de 23 años, ahora mira hacia el futuro.
Rumores lo vinculan con la Super Fórmula japonesa, posiblemente con Kondo Racing, y con un posible rol de reserva o desarrollo en Haas gracias a la alianza con Toyota. Su talento no ha desaparecido; solo necesita un nuevo comienzo.
Este episodio deja lecciones claras para la Fórmula 1 moderna: el rendimiento cuenta, pero también el dinero, la política interna y la capacidad de adaptarse rápidamente. Doohan pagó el precio de no haber brillado lo suficiente en un momento crítico, mientras Colapinto aprovechó su oportunidad con astucia y respaldo.
La historia de ambos pilotos ilustra la dureza de este deporte, donde un asiento puede ganarse o perderse en cuestión de semanas. Para Doohan, el capítulo con Alpine ha terminado, pero su carrera apenas comienza.
El futuro dirá si esta experiencia lo fortalece o si el sueño de la F1 se desvanece. Por ahora, la parrilla de 2026 avanza sin él, pero con la promesa de que en este mundo nada es definitivo.
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