MADRID, ESPAÑA — El Real Madrid, a pesar de estar sumergido en la previa del Clásico, ha acaparado la atención global con una declaración de intenciones que establece un “Nuevo Orden Mundial” en el fútbol. La bomba la detonó el presidente Florentino Pérez al afirmar que el “2026 será la era de la dominación total de Madrid”, un ultimátum que ha generado una intensa controversia en todas las ligas europeas.

Esta audaz declaración no es simple retórica; está respaldada por una estrategia financiera y deportiva implacable: el “Plan 0 Euros”. El club blanco está planeando una remodelación defensiva masiva para el verano de 2026, apuntando a dos codiciados centrales franceses que terminan contrato: Dayot Upamecano (Bayern Múnich) e Ibrahima Konaté (Liverpool). El objetivo es fichar a ambos a coste cero, lo que se interpreta como un golpe económico devastador para los clubes rivales.

Esta maniobra del Madrid es vista como una provocación directa. Al señalar públicamente su intención de desmantelar las defensas de Bayern y Liverpool sin pagar un euro, el Madrid no solo obtiene talento de clase mundial, sino que impone su poder hegemónico en el mercado. El plan de Pérez implica inevitablemente la salida de veteranos de la talla de Rüdiger y Alaba, lo que subraya la frialdad y visión a largo plazo del proyecto.

La ambición del Madrid se extiende también al mediocampo, con el continuo interés en Moisés Caicedo (Chelsea), una muestra de que el club está dispuesto a explotar la inestabilidad de sus rivales. La combinación de la fuerza de seducción de su proyecto con la estrategia del coste cero consolida la visión de Pérez: el éxito deportivo debe ir de la mano con el dominio absoluto en las oficinas, asegurando que el Real Madrid sea el equipo a vencer en la próxima década.