¡BOMBAZO en el paddock de la Fórmula 1! El futuro de Sergio ‘Checo’ Pérez en la máxima categoría del automovilismo parece estar en un punto crítico, y el nombre de Mario Andretti, la leyenda estadounidense del deporte motor, ha surgido como una pieza clave que podría estar complicando las cosas para el piloto mexicano en su posible llegada al nuevo equipo Cadillac, que debutará en 2026.

Todo comenzó con la gran noticia de que General Motors, a través de su marca Cadillac, entraría a la Fórmula 1 como constructor oficial a partir de la temporada 2026, con motores propios a partir de 2028 o 2029. Este proyecto nació originalmente de la mano de Michael Andretti y su equipo Andretti Global, pero tras rechazos iniciales de la Fórmula One Management y cambios en la estructura, el equipo se transformó en Cadillac Formula 1 Team, con TWG Global al frente y Mario Andretti, el campeón del mundo de 1978, incorporado como miembro del consejo directivo y asesor principal.
La presencia de Mario no es menor: su experiencia, su legado como el último estadounidense en ganar un título mundial de F1 y su influencia en el proyecto lo convierten en una voz autorizada que pesa mucho en las decisiones.
Desde hace meses, los rumores han colocado a Checo Pérez como uno de los candidatos principales para ocupar uno de los asientos en el equipo americano. Tras su salida de Red Bull al final de 2024, donde acumuló seis victorias en Grandes Premios y fue subcampeón del mundo en 2023, el piloto de Guadalajara quedó sin asiento titular.
Sin embargo, su experiencia —más de 270 Grandes Premios disputados, podios constantes y un estilo de conducción sólido en gestión de neumáticos y carreras largas— lo hacía ideal para un equipo debutante que necesita pilotos veteranos capaces de desarrollar el monoplaza desde cero, aportar datos valiosos y sumar puntos desde el primer día.
En marzo de 2025, Mario Andretti habló públicamente sobre las opciones para Cadillac. En entrevistas con medios internacionales, confirmó que Checo era “una opción” viable. “Es una opción, podría ser una opción, por supuesto”, dijo el estadounidense. Pero añadió un matiz interesante: “Liam Lawson está haciendo que Checo se vea muy, muy bien”. Esta frase generó interpretaciones diversas en el paddock. Algunos la leyeron como un elogio indirecto a Pérez, sugiriendo que su comparación con el joven neozelandés de Red Bull resaltaba el valor del mexicano como piloto experimentado.
Otros, sin embargo, la interpretaron como una forma sutil de condicionar su posible fichaje, insinuando que Cadillac podría preferir perfiles más frescos o con mayor proyección a largo plazo, aunque reconociera la utilidad inmediata de Checo para un equipo nuevo.
El propio Andretti enfatizó en varias ocasiones la necesidad de experiencia para los primeros años. “Especialmente para un equipo nuevo que necesita un piloto experimentado durante los primeros años, Checo sería una buena adición”, comentó en agosto de 2025, justo cuando los rumores de un acuerdo con Pérez y Valtteri Bottas cobraban fuerza. Sin embargo, insistió en que los fans solo creyeran lo que el equipo comunicara oficialmente. Esta cautela de Mario ha sido interpretada por algunos sectores como una forma de “frenar” o condicionar el fichaje de Pérez.
¿Por qué? Porque Cadillac, como equipo americano, ha tenido en mente desde el principio incluir al menos un piloto de Estados Unidos en su alineación, ya sea por motivos de marketing, apoyo de la afición local o alineación con la identidad de la marca. Nombres como Colton Herta (de IndyCar) o incluso otros talentos emergentes estadounidenses han estado sobre la mesa.
Mario Andretti, con su enorme peso en el proyecto, parece haber marcado esa línea roja: experiencia sí, pero también alineación con los valores y objetivos del equipo. En una entrevista exclusiva, el legendario piloto habló de “pressure-testing” a los candidatos, evaluando no solo velocidad pura, sino liderazgo, capacidad para trabajar en equipo y contribución al desarrollo del coche. Checo cumple con creces en experiencia y madurez, pero su rendimiento en las últimas temporadas con Red Bull —marcado por altibajos, especialmente en clasificación— ha generado dudas en algunos círculos
Andretti no lo descartó, pero tampoco lo dio por hecho, dejando entrever que la decisión final dependería de factores más allá de lo deportivo.
En mayo de 2025, las declaraciones de Mario se volvieron aún más condicionantes. Reveló que Pérez no tenía mucha competencia directa en ese momento por uno de los asientos, pero insistió en que Cadillac no tenía prisa. “Primero, un piloto tiene que estar disponible”, dijo, abriendo la puerta a negociaciones con otros equipos para Checo. Esta postura generó incertidumbre: mientras Pérez exploraba opciones en Alpine, Haas o incluso un posible regreso a otro equipo, Cadillac mantenía sus cartas cerca del pecho.
Fuentes cercanas al equipo indicaban que Bottas, con su experiencia en Mercedes y Alfa Romeo, era casi fijo por su capacidad para desarrollar coches y su profesionalismo impecable. Para el segundo asiento, Pérez competía con la idea de un americano o un piloto joven con potencial.
El clímax llegó en agosto de 2025, cuando ESPN y otros medios reportaron que Cadillac había llegado a un acuerdo en principio con Pérez y Bottas. La dupla de dos pilotos con 16 victorias combinadas parecía perfecta para un debut ambicioso. Mario Andretti rompió su silencio nuevamente, pidiendo paciencia y recordando que solo lo oficial cuenta.
Pero entonces surgió el “frenazo” que ha sacudido las redes sociales y los foros de fans mexicanos: según algunas interpretaciones sensacionalistas, Andretti habría condicionado la firma definitiva de Checo a ciertos parámetros, como una mejora en forma física, compromiso total con el proyecto americano o incluso la aceptación de un rol de mentor para un posible piloto joven en el futuro. Aunque no hay declaraciones directas que lo confirmen al 100%, el comentario sobre Lawson y la insistencia en un posible piloto estadounidense han alimentado la narrativa de que Mario está “frenando” o complicando el fichaje.
Checo, por su parte, ha mantenido la calma. En entrevistas recientes, ha expresado entusiasmo por la posibilidad de unirse a Cadillac, destacando el potencial del proyecto respaldado por General Motors y la oportunidad de ser parte de algo histórico para Norteamérica. “Es un equipo nuevo, con mucho respaldo, y la oportunidad de construir desde cero es emocionante”, ha dicho. Incluso participó en un shakedown en Barcelona a finales de 2025 o inicios de 2026, donde probó el monoplaza junto a Bottas y expresó optimismo: “Estamos explorando el coche, setups y direcciones.
Es un periodo ocupado para identificar mejoras antes de correr”.
Sin embargo, la sombra de Mario Andretti sigue presente. Su influencia como ícono y consejero hace que sus palabras pesen más que las de cualquier otro. ¿Está realmente complicando la firma? ¿O simplemente está siendo prudente, protegiendo los intereses del equipo en un debut tan importante? Lo cierto es que, a febrero de 2026, con la temporada a punto de arrancar en Australia, el fichaje de Checo parece estar en el limbo definitivo o ya resuelto en privado, pero la narrativa pública mantiene el suspenso.
Los fans mexicanos viven con el corazón en vilo. Checo representa no solo esperanza de puntos y victorias, sino orgullo nacional en un deporte dominado por europeos. Si Mario Andretti termina dando el visto bueno incondicional, el tapatío podría tener una segunda juventud en F1 con un equipo que aspira a ser protagonista a mediano plazo. Si las condiciones se endurecen o se prioriza otra opción, Pérez podría quedarse fuera nuevamente, obligándolo a buscar alternativas en IndyCar, resistencia o incluso un retiro temporal.
Lo que es indudable es que este capítulo ha generado uno de los mayores bombazos del offseason: Checo Pérez frena todo… o tal vez es Mario Andretti quien, con su sabiduría y autoridad, está poniendo las reglas del juego. La Fórmula 1, como siempre, nos mantiene al borde del asiento. Solo el tiempo —y un comunicado oficial— dirá si el mexicano vestirá los colores de Cadillac o si este sueño americano se complica de verdad.