Cadillac está a punto de hacer historia en la Fórmula 1. Con la fecha del 5 de febrero de 2026, el equipo americano, que se convertirá en el undécimo participante de la parrilla a partir de la temporada 2026, ha generado una expectación sin precedentes con una estrategia de lanzamiento que combina el espectáculo del deporte rey con la cultura pop estadounidense.
En pleno corazón de Nueva York, en Times Square, se erige desde mañana 6 de febrero la famosa “Cadillac Countdown Box”, una estructura cromada impresionante que oculta un secreto: una réplica del monoplaza con la livery inaugural del equipo. Este artefacto, envuelto en vidrio esmerilado que solo deja ver siluetas y movimiento interior, cuenta con un reloj digital gigante que marca el conteo regresivo hasta el gran momento: el domingo 8 de febrero, durante el Super Bowl LX, cuando un comercial televisivo revelará al mundo los colores oficiales del Cadillac Formula 1 Team.

La iniciativa no es casual. Cadillac, respaldado por General Motors y en alianza con TWG Motorsports, busca posicionarse no solo como un nuevo equipo en la Fórmula 1, sino como una fuerza que representa el espíritu americano en el automovilismo global. El Super Bowl, el evento deportivo más visto de Estados Unidos con audiencias que superan los 100 millones de espectadores, es el escenario perfecto para un debut tan ambicioso.
El anuncio del comercial durante el partido —posiblemente en el cuarto cuarto o en el halftime show— no solo mostrará la livery, sino que narrará la historia de un equipo que nace con la ambición de redefinir los estándares en la máxima categoría. Inmediatamente después de que el anuncio se emita, el vidrio esmerilado de la caja en Times Square “se descongelará” —un efecto técnico espectacular— permitiendo que miles de personas en la plaza vean por primera vez la réplica del auto en vivo.
La instalación permanecerá abierta hasta el 9 de febrero, invitando al público a fotografiarse y a unirse al hype que ya recorre las redes sociales.

Este enfoque marca una diferencia radical con las presentaciones tradicionales de la Fórmula 1. Mientras que la mayoría de los equipos optan por eventos cerrados en fábricas, lanzamientos en redes sociales o sesiones fotográficas controladas, Cadillac elige el espectáculo masivo. Times Square, con sus pantallas gigantes, luces neón y flujo constante de turistas, se transforma en un escaparate global. La estructura cromada refleja las luces de la ciudad, creando un efecto hipnótico que cambia día a día: diferentes modos visuales, contenidos dinámicos y un misterio creciente que eleva la anticipación. Es marketing puro, pero también una declaración de intenciones.
Cadillac no llega a la Fórmula 1 para participar; llega para impactar, para captar nuevos fans en Estados Unidos —donde la categoría ha crecido exponencialmente gracias a Netflix y las carreras en Miami, Austin y Las Vegas— y para demostrar que el “American way” puede triunfar en un deporte dominado por europeos.

El equipo cuenta con una dupla de pilotos que aporta experiencia y carisma. Valtteri Bottas, el finlandés de 36 años con 10 victorias en Grandes Premios y un palmarés que incluye podios constantes en Mercedes, regresa a la parrilla tras un año como reserva. Sergio “Checo” Pérez, el mexicano de 35 años con seis triunfos y un subcampeonato en 2023 con Red Bull, trae consigo una base de fans apasionada en América Latina y un talento probado en circuitos callejeros y de alta presión.
Juntos suman más de 500 carreras y 16 victorias, lo que representa una apuesta por la madurez y la estabilidad en lugar de jóvenes promesas. Pérez, en particular, ha sido clave en la narrativa: su popularidad en México podría traducirse en sponsors y en un apoyo masivo que Cadillac necesita para consolidarse. Rumores hablan de que el piloto regiomontano prepara un “regalo especial” para los fans durante el reveal, quizás un mensaje personalizado o una interacción que se transmita en el comercial o en las redes, fortaleciendo el vínculo emocional con la afición.
Detrás de esta operación hay una estructura sólida. Graeme Lowdon, ex director deportivo de Marussia, lidera como team principal, trayendo conocimiento de cómo construir un equipo desde cero en la Fórmula 1. El power unit será de Ferrari, una alianza que garantiza competitividad técnica en la era de regulaciones 2026, con motores más sostenibles y mayor énfasis en la electricidad. El shakedown privado en Barcelona ya mostró un monoplaza con una livery de pruebas en negro mate, donde se completaron cientos de vueltas sin problemas mayores, demostrando que el desarrollo avanza según lo planeado.
Aunque el equipo no espera pelear por títulos en su año debut —la parrilla 2026 será feroz con Red Bull, McLaren, Ferrari y Mercedes evolucionando bajo las nuevas reglas—, la ambición es clara: construir paso a paso, atraer talento y sponsors, y posicionarse como el equipo americano por excelencia.
El “Cadillac Countdown” no es solo un truco publicitario; es un símbolo de cómo la Fórmula 1 evoluciona. La categoría, impulsada por Liberty Media, busca audiencias masivas y narrativas cinematográficas. Cadillac lo entiende perfectamente. Al unir el Super Bowl —el pináculo del entretenimiento deportivo estadounidense— con Times Square —el cruce de caminos del mundo—, el equipo crea un momento cultural que trasciende el motorsport. Millones verán el comercial en sus hogares, mientras otros miles lo vivirán en persona en Nueva York. Es una invitación abierta: únete al viaje, sé parte de la nueva era.
En un deporte donde las presentaciones suelen ser predecibles, Cadillac rompe moldes. La livery, aún secreta al 5 de febrero, promete reflejar la herencia de lujo y potencia de la marca, posiblemente con toques de cromado, negro profundo y acentos en rojo o blanco que evoquen el legado automovilístico americano. Pero más allá de los colores, lo que se revela es una visión: un equipo que no susurra su llegada, sino que la grita desde los escenarios más grandes.
Con Pérez y Bottas al volante, un respaldo industrial potente y una estrategia de lanzamiento que ya genera buzz global, Cadillac está listo para escribir su capítulo en la Fórmula 1.
El 8 de febrero, cuando el reloj llegue a cero y el vidrio se aclare, no solo se verá un auto. Se verá el futuro de un equipo que aspira a ser icónico. La cuenta regresiva avanza, el mundo espera y la Fórmula 1, gracias a Cadillac, nunca había sido tan americana ni tan espectacular. El hype es real, y el show apenas comienza.