¡DE TAPADO A PROTAGONISTA! COLAPINTO YA JUEGA OTRO PARTIDO. ¡EL PADDOCK SE RINDE A SUS PIES!

En el corazón de Enstone, donde el rugido de los motores aún no ha despertado del todo la temporada 2026, Franco Colapinto ya ha comenzado a escribir un capítulo completamente nuevo.

El joven argentino de 22 años, que en 2025 vivió un año de fuego cruzado entre críticas, accidentes y momentos de brillantez en un Alpine A525 condenado al fondo de la parrilla, llega ahora con otra cara, otro cuerpo y otra mentalidad.

✅🔥 De ser visto como un riesgo calculado por Flavio Briatore y el equipo francés, Colapinto se ha convertido en el centro de todas las miradas: el paddock murmura, los fans argentinos sueñan en voz alta y los rivales empiezan a tomar nota.
El argentino ya no es el novato que llegó a mitad de temporada sin pruebas; hoy juega en otra liga.
El 2025 fue cruel para Alpine. El equipo decidió congelar el desarrollo del monoplaza muy temprano para volcar todos los recursos al gran proyecto de 2026: nuevo reglamento técnico, cambio a motores Mercedes como clientes y la promesa de un reinicio total.
Esa apuesta dejó a Pierre Gasly y a Franco Colapinto luchando por no ser últimos en casi todas las carreras. El francés, con su experiencia y estatus de piloto indiscutible, superó claramente al argentino en clasificación (17-5), pero en ritmo de carrera la historia cambió.
Desde el Gran Premio de Hungría en adelante, Colapinto mostró destellos: igualó, superó en ocasiones y dejó claro que su potencial estaba ahí, esperando un coche que no lo traicionara. Terminó el año sin puntos, con un mejor resultado de undécimo en Zandvoort, pero suficiente para convencer a la directiva.
Alpine renovó su confianza en el argentino, apostando por la continuidad, el respaldo económico de sponsors argentinos y, sobre todo, por creer que en un coche nuevo y competitivo, Franco puede dar el salto.
Ahora, en enero de 2026, todo es diferente. Colapinto ha iniciado su preparación con una intensidad feroz.
Fotos y vídeos desde el simulador de Enstone muestran a un piloto más fuerte físicamente —ha ganado masa muscular de forma evidente—, más concentrado y con la confianza que solo da una pretemporada completa, algo que nunca tuvo en su debut apresurado del año pasado.
Steve Nielsen, director general del equipo, no ha escatimado palabras: “Franco es joven, ha pasado por momentos buenos y difíciles como otros pilotos. Hubo carreras en las que estuvo a la par de Pierre e incluso más rápido en ritmo de carrera.
Le daremos todo el apoyo necesario para que sea lo más rápido posible, ya sea superándolo o estando muy cerca”. Esas declaraciones no son diplomacia: son una declaración de intenciones.
Alpine ve en Colapinto no solo a un piloto, sino a un proyecto a largo plazo que puede crecer junto al equipo.
El nuevo reglamento 2026 juega a favor de los que llegan con hambre. Coches más ligeros, aerodinámica activa con modos de bajo arrastre en rectas (adiós definitivo al DRS), motores con 50% de potencia eléctrica, suelos más planos y mayor igualdad potencial entre escuderías.
Nadie conoce realmente el orden de fuerzas. Un error en las primeras sesiones de clasificación —ahora más cortas y letales— puede mandar al fondo a un top driver.
Para un piloto como Colapinto, que sufrió en qualys el año pasado por falta de experiencia y un coche inestable, este cambio representa la oportunidad perfecta. “Es un coche completamente nuevo que nadie domina. Probablemente traiga más igualdad entre pilotos y equipos”, ha dicho el argentino.
Y lo dice con ilusión: sabe que un monoplaza virgen nivela el campo y que él llega conociendo ya el 80% de los circuitos, con lecciones aprendidas y sin la presión de debutar a mitad de año.
El apoyo desde Argentina es arrollador. Banderas albicelestes en cada circuito, cánticos que retumban en las tribunas, millones de ojos puestos en él. “Los pilotos europeos no pueden creer el nivel de apoyo que tengo. Max Verstappen dice que es increíble, que estamos en todos lados”, confesó Colapinto.
Ese respaldo no es solo emocional: es económico y estratégico. Briatore, maestro del pragmatismo, sabe que en la Fórmula 1 moderna el talento puro no basta; el paquete completo —velocidad, carisma, sponsors— pesa. Y Franco lo trae todo.
Pero la presión es inmensa. Con la parrilla ampliada a 11 equipos por la llegada de Cadillac, la lucha por entrar en Q3 será una guerra. Cualquier fallo en las primeras rondas de clasificación puede costar caro.
Lewis Hamilton, en su salto a Ferrari, y Colapinto encabezan las encuestas de fans como los pilotos con más expectativas y riesgo en esta nueva era.
El argentino sabe que 2026 es su año clave: el primero completo desde el arranque, con tests de pretemporada, con un A526 que promete ser mucho más competitivo gracias al motor Mercedes y a las soluciones aplicadas a los problemas de 2025.
En las últimas semanas, el paddock ha empezado a rendirse. Los tiempos en simulador, las mejoras físicas, las declaraciones de confianza del equipo… todo apunta a que Colapinto ya no es el tapado. Es protagonista.
Los rumores de que podría puntuar en Australia, el 8 de marzo, suenan cada vez menos locos. El argentino sueña con podios, con consolidar su lugar y con devolverle a Alpine el brillo que perdió en los últimos años.
El semáforo está a punto de apagarse en una temporada impredecible. Reglas nuevas, coches nuevos, esperanzas nuevas. Para Franco Colapinto, es el momento de demostrar que su fuego no fue solo un destello. El mundo observa. Argentina vibra. Y el paddock, poco a poco, se rinde a sus pies.
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