Franco Colapinto ha sacudido por completo al mundo mediático al anunciar públicamente que demandará a Jorge Rial, una decisión que podría llevar a esta figura histórica del periodismo argentino a enfrentar hasta un año de prisión, junto con una indemnización de millones de dólares.
El piloto de Fórmula 1, actualmente titular en el equipo Alpine para la temporada 2026, ha tomado esta medida tras una serie de declaraciones consideradas difamatorias y humillantes por parte del conductor, que han afectado su imagen pública y su carrera profesional en el automovilismo internacional.

Todo comenzó en marzo de 2025, cuando Colapinto estaba a punto de debutar con Williams en el Gran Premio de Italia, en Monza. Tras 23 años de ausencia argentina en la máxima categoría —desde los tiempos de Gastón Mazzacane—, el país entero vibraba de emoción.
Sin embargo, en su programa radial Argenzuela, Jorge Rial optó por un tono crítico y sarcástico. Describió al monoplaza de Williams como “un tractor con chasis de Fórmula 1”, una “batata” que no permitía aspirar a grandes resultados.
Incluso comparó la escudería británica con Independiente, el club de fútbol en crisis, sugiriendo que ir allí era un paso atrás más que un avance.
Aunque Rial expresó cierto orgullo nacional y pidió paciencia al público, sus palabras fueron interpretadas por muchos como un menosprecio directo al esfuerzo del joven piloto de 22 años, quien había llegado a la F1 tras un ascenso meteórico desde la Fórmula 2.
Colapinto, originario de Pilar, Buenos Aires, había demostrado desde su debut un talento innegable. A pesar de las limitaciones técnicas del auto, logró sumar puntos en varias carreras con Williams en 2024, convirtiéndose en el primer argentino en la parrilla desde hace más de dos décadas.
Su paso a Alpine como reserva a inicios de 2025, y su promoción a titular tras solo seis Grandes Premios —reemplazando a Jack Doohan—, confirmó su evolución.
En 2025, aunque el equipo francés terminó último en el campeonato de constructores y Colapinto no sumó puntos en las 18 carreras que disputó, su progreso fue evidente: mejoró notablemente en gestión de neumáticos, ritmo de carrera y manejo bajo presión.
Flavio Briatore, asesor ejecutivo de Alpine, lo elogió públicamente, afirmando que el argentino había pasado de estar “perdido” al inicio a convertirse en un piloto “diferente” y merecedor de su asiento para 2026.
Sin embargo, las críticas de Rial no se limitaron al debut. A lo largo de 2025, el periodista continuó comentando aspectos de la carrera y vida personal de Colapinto con un tono que el entorno del piloto consideró invasivo y perjudicial.
Desde opiniones sobre sus supuestos romances —como el rumor con Eugenia “China” Suárez en 2024— hasta análisis despectivos sobre su rendimiento en un auto poco competitivo, las intervenciones de Rial generaron un clima hostil en redes sociales y medios.
Fuentes cercanas al piloto aseguran que estas declaraciones afectaron su concentración y generaron presión adicional en un año ya complicado por problemas mecánicos recurrentes en el A525 de Alpine, como fugas de agua, cambios de frenos en parrilla y falta de ritmo general.
El anuncio de la demanda llegó como un rayo en un cielo aparentemente tranquilo. Colapinto, a través de un comunicado oficial, expresó su determinación: “Debe guardar silencio y esperar el fallo del tribunal después de que yo lo cite”.
El piloto argumenta que las palabras de Rial constituyen calumnias e injurias que dañaron su honor, reputación y proyección comercial.
Se menciona una posible pena de hasta un año de prisión para Rial, además de una indemnización millonaria que podría ascender a varios millones de dólares, considerando el impacto en patrocinadores y la imagen internacional de Colapinto.
El impacto no se limitó al ámbito personal. Según fuentes internas, la empresa de gestión mediática vinculada a Rial estaría al borde de la quiebra, a la espera del momento en que Colapinto presente pruebas confidenciales ante el juez.
Estos documentos —grabaciones, capturas de pantalla, testimonios y análisis de audiencia— podrían revelar un patrón de ataques sistemáticos que, de confirmarse, harían colapsar no solo la credibilidad de Rial, sino todo un imperio construido durante décadas en la televisión y radio argentina.
Apenas tres minutos después del anuncio que desató la tormenta, el escenario dio un giro inesperado. Jorge Rial, conocido por su estilo combativo y sus respuestas rápidas en redes y programas, cayó en un silencio casi absoluto.
No hubo comunicados oficiales, ni publicaciones en sus cuentas, ni apariciones públicas defendiendo su postura.
Este mutismo repentino contrastó con su habitual presencia mediática y alimentó especulaciones: ¿había recibido asesoramiento legal para evitar agravar la situación? ¿Era una estrategia para no dar más munición? O, simplemente, ¿el peso de la denuncia lo había dejado sin palabras?
Ahora, el foco está claro: un juicio que enfrentará a dos figuras poderosas del mundo argentino. Por un lado, Franco Colapinto, el joven talento que representa el orgullo nacional en la Fórmula 1, con un futuro prometedor en Alpine para 2026 bajo nuevas regulaciones técnicas y motores Mercedes.
Por el otro, Jorge Rial, una institución del periodismo del espectáculo, con una trayectoria marcada por polémicas, éxitos televisivos y también por condenas previas en casos de vulneración de la intimidad, como el de Beatriz Salomón.
Este enfrentamiento podría reescribir por completo el panorama mediático en Argentina en los próximos meses. Si Colapinto logra probar los daños, sentaría un precedente importante sobre los límites del comentario periodístico en la era de las redes sociales y la fama internacional.
Para el piloto, sería una victoria simbólica: defender su nombre y su legado en un deporte donde la imagen cuenta casi tanto como el cronómetro. Para Rial, una derrota que podría marcar el ocaso de una era.
Mientras tanto, el mundo del automovilismo espera el inicio de la pretemporada 2026 con optimismo renovado para Alpine. Colapinto, con butaca a medida y un auto diseñado desde cero, busca dejar atrás las dificultades de 2025 y demostrar que su talento va más allá de cualquier tractor o batata.
El tribunal decidirá si las palabras de Rial fueron solo periodismo picante o algo que cruzó la línea roja. Por ahora, el silencio del conductor habla más que cualquier declaración. El juicio apenas comienza, y sus consecuencias podrían resonar mucho más allá de las pistas y los micrófonos.