MADRID, ESPAÑA — El Real Madrid logró su ansiada venganza ante el FC Barcelona con un 2-1 en el Clásico, pero el partido fue un escándalo total, dominado por las intervenciones del VAR y las explosiones emocionales de sus propias estrellas. La victoria, si bien vital para el liderato, queda opacada por la controversia.

La primera mitad fue un campo de batalla arbitral. El VAR dictaminó dos veces en contra del Madrid en menos de 10 minutos (anulando un posible penalti a Vinicius y un golazo de Mbappé). Sin embargo, la balanza se equilibró cuando el videoarbitraje no dudó en conceder un penalti al Madrid en la segunda parte, aunque Kylian Mbappé falló el cobro, estrellando el balón contra el poste. El francés, autor del primer gol (22′), demostró una falta de templanza que preocupó a la afición.

Pero fue la “Furia de Vinicius” lo que capturó todos los focos. La estrella brasileña, fundamental en el 2-1 de Bellingham (43′), no ocultó su rabia al ser sustituido por Xabi Alonso en el minuto 73. Sus gestos de “disgusto descontrolado” en público han generado un gran debate sobre la autoridad del técnico y la fragilidad del ambiente interno en el club Merengue, incluso tras una victoria tan crucial.

El clímax de la controversia llegó en el tiempo de descuento, cuando el árbitro “castigó” al Barça con la expulsión de Pedri por doble amarilla. Esta tarjeta roja, en los últimos instantes, fue percibida por el entorno culé como la tercera decisión clave que sellaba la derrota. El Real Madrid celebra los tres puntos y los cinco de ventaja sobre el Barcelona, pero el Clásico de las Tres Decisiones y las explosiones de sus estrellas dejan una sensación amarga y la promesa de una gran polémica en la semana entrante.