Antonio Pérez Garibay no se guardó nada. Con un tono visiblemente molesto y palabras que resonaron con fuerza en el paddock de la Fórmula 1, el padre de Sergio “Checo” Pérez lanzó una dura crítica pública contra Danica Patrick, cuestionando su papel como comentarista y su nivel de conocimiento antes de opinar sobre la carrera de su hijo. “She’s terrible, she needs to have much more knowledge before commenting on my son”, declaró, dejando claro que la paciencia se había agotado.

El comentario llegó en un contexto especialmente sensible para Checo Pérez, quien atraviesa una etapa de enorme presión mediática. Cada carrera, cada error y cada decisión estratégica es analizada al milímetro, y las opiniones de los comentaristas tienen un impacto directo en la percepción pública del piloto mexicano. Para Antonio Pérez Garibay, algunas de esas opiniones han cruzado una línea peligrosa, pasando de la crítica deportiva al juicio superficial.
Según su entorno, la molestia no surgió de un solo comentario aislado, sino de una narrativa repetida que, a su juicio, minimiza los logros de Checo y simplifica situaciones complejas propias de la Fórmula 1 moderna. “No se puede hablar de Fórmula 1 como si fuera una categoría sencilla, ni juzgar a un piloto sin entender el contexto técnico, estratégico y humano”, ha repetido en conversaciones cercanas, insistiendo en que muchos análisis carecen de profundidad.
Danica Patrick, ex piloto de IndyCar y NASCAR y actual comentarista en Sky Sports, se ha convertido en una figura habitual en las transmisiones de la F1. Su presencia ha generado opiniones divididas desde su llegada. Mientras algunos valoran su experiencia como piloto profesional, otros consideran que su conocimiento específico de la Fórmula 1 es limitado y que sus análisis no siempre reflejan la complejidad del campeonato. Las palabras de Antonio Pérez Garibay reavivaron este debate con una intensidad inesperada.

“Danica Patrick should learn more about F1 before returning as a commentator”, añadió el padre de Checo, reforzando su postura y enviando un mensaje directo a la cadena británica. Para él, el problema no es la crítica en sí, sino la falta de rigor. Desde su perspectiva, cuando un comentarista con alcance global emite juicios poco informados, se genera una percepción injusta que termina afectando la carrera y la reputación de un piloto.
Checo Pérez, por su parte, ha optado por el silencio público. Fiel a su estilo, el mexicano ha evitado alimentar la polémica y se ha centrado en su trabajo dentro del equipo. Sin embargo, personas cercanas aseguran que el piloto es consciente del ruido mediático y del impacto que este tipo de comentarios puede tener en su entorno profesional. “Mi enfoque está en la pista y en dar resultados”, habría comentado en privado, según fuentes del paddock.
El enfrentamiento verbal también pone de relieve una tensión más amplia en la Fórmula 1 actual. El campeonato vive una era de máxima exposición, con audiencias globales y un seguimiento constante en redes sociales. En este escenario, los comentaristas no solo informan, sino que moldean narrativas. Una opinión contundente puede viralizarse en minutos y convertirse en una verdad asumida por miles de aficionados.

Antonio Pérez Garibay conoce bien ese poder mediático. Desde que su hijo llegó a la élite del automovilismo, ha sido una figura activa y protectora, defendiendo a Checo frente a críticas que considera injustas. No es la primera vez que alza la voz, pero sí una de las ocasiones en las que sus palabras han sido más directas y duras. Su mensaje no solo iba dirigido a Danica Patrick, sino a todo el ecosistema mediático que rodea a la Fórmula 1.
“Checo ha demostrado quién es dentro de la pista”, ha insistido en varias ocasiones. Con victorias, podios y un papel clave en uno de los equipos más competitivos de la parrilla, el piloto mexicano ha construido una carrera sólida. Para su padre, reducir ese recorrido a análisis simplistas es una falta de respeto al esfuerzo y al talento demostrado durante años.
La reacción en redes sociales no se hizo esperar. Miles de aficionados mexicanos y latinoamericanos respaldaron las palabras de Antonio Pérez Garibay, señalando que Checo suele ser juzgado con una vara distinta. Otros, en cambio, defendieron a Danica Patrick, argumentando que la crítica forma parte del deporte y que los pilotos deben acostumbrarse a convivir con ella. El debate se extendió rápidamente, convirtiéndose en uno de los temas más comentados del fin de semana.
Desde Sky Sports no hubo una respuesta oficial inmediata, pero fuentes cercanas a la cadena reconocen que el comentario generó incomodidad interna. La Fórmula 1 es un producto global y cualquier polémica que involucre a sus voces más visibles es observada con lupa. La credibilidad de los comentaristas es un activo clave, y este tipo de confrontaciones obliga a replantear enfoques y estilos de análisis.
Más allá del cruce de declaraciones, el episodio deja una reflexión clara sobre el rol de los medios en el deporte de alto nivel. La crítica informada y contextualizada es parte esencial del espectáculo, pero cuando se percibe como injusta o poco fundamentada, puede provocar reacciones intensas. Antonio Pérez Garibay decidió no callar y expresar lo que muchos aficionados piensan en silencio.
Mientras tanto, Checo Pérez continúa su camino en la temporada, concentrado en rendir al máximo y demostrar en la pista aquello que, según su padre, algunos comentaristas no alcanzan a comprender desde el micrófono. La polémica, lejos de apagarse, parece haber abierto un nuevo capítulo en la eterna relación entre pilotos, familias, medios y opinión pública en la Fórmula 1.