El periodismo deportivo argentino volvió a encender el debate este fin de semana luego de que Juan Fossaroli se refiriera públicamente a las críticas que ha recibido Franco Colapinto. “Al igual que Messi y Sabatini fueron cuestionados cuando quedaron segundos del mundo, Franco posee un talento extraordinario y, como persona, es simplemente admirable”, afirmó el periodista. Sus palabras se viralizaron rápidamente y generaron una ola de apoyo al joven piloto, considerado una de las mayores promesas del automovilismo nacional.
La comparación no pasó desapercibida. Vincular a Colapinto con figuras históricas como Lionel Messi y Gabriela Sabatini despertó tanto entusiasmo como polémica. Para muchos aficionados, Fossaroli puso en palabras lo que sienten desde hace tiempo: que Franco está siendo juzgado con una vara demasiado alta. Para otros, aún es temprano para ubicarlo en ese pedestal. Sin embargo, dentro del paddock, la sensación es clara: el argentino tiene un potencial enorme.
Personas cercanas al entorno del piloto aseguran que las críticas recientes lo afectaron más de lo que dejó ver públicamente. “Franco es fuerte mentalmente, pero sigue siendo joven”, reveló una fuente de su círculo íntimo. “Lee comentarios, escucha opiniones, y a veces duele. Lo que dijo Fossaroli fue importante porque vino de alguien respetado, que entiende el proceso y sabe cuánto cuesta llegar hasta acá”.

El “secreto” detrás del mensaje del periodista, según colegas suyos, es que Fossaroli ha seguido la carrera de Colapinto desde categorías menores. En privado, habría comentado que pocas veces vio un piloto argentino con esa combinación de velocidad, disciplina y humildad. “No habla desde la improvisación”, explicó un productor televisivo. “Juan conoce su historia, sus sacrificios y lo que dejó atrás para perseguir este sueño”.
Dentro del equipo de Franco también se sintió el respaldo. Un miembro del staff técnico reveló que el piloto recibió decenas de mensajes luego de las declaraciones. “Eso le levantó el ánimo”, dijo. “A veces necesitás escuchar que vas por el camino correcto, especialmente cuando estás rodeado de ruido mediático”. Según esta fuente, Colapinto respondió con un simple “gracias”, pero siguió enfocado en su rutina habitual de entrenamiento.
El paralelismo con Messi y Sabatini no fue casual. Ambos íconos argentinos atravesaron momentos de fuerte cuestionamiento antes de consolidarse como leyendas. Fossaroli quiso destacar que el éxito no siempre llega de inmediato y que el segundo lugar, lejos de ser un fracaso, suele ser parte del aprendizaje. “Franco está en esa etapa”, explicó un analista del automovilismo. “Está creciendo frente a millones de personas”.

Otro detalle poco conocido es que Colapinto ha estado trabajando intensamente en su preparación mental. Personas cercanas aseguran que mantiene conversaciones regulares con un coach deportivo para aprender a manejar expectativas y presión externa. “Sabe que no puede controlar lo que dicen, solo cómo responde”, compartió un amigo del piloto. Esa madurez, dicen, es una de sus mayores fortalezas.
Desde el paddock europeo también llegaron muestras de apoyo. Un ex ingeniero de Fórmula 1 comentó de manera privada que Franco es visto como un proyecto serio. “No es solo rápido”, dijo. “Escucha, aprende y se adapta. Eso es oro en este deporte”. Estas valoraciones internas rara vez llegan al público, pero son claves para entender por qué varias estructuras siguen apostando por él.
Mientras tanto, los aficionados argentinos se volcaron a las redes sociales para respaldarlo. Muchos citaron las palabras de Fossaroli como un recordatorio de que los grandes campeones también fueron cuestionados. “A Messi lo criticaron años y terminó siendo el mejor del mundo”, escribió un fan. El sentimiento general fue de orgullo y paciencia, dos elementos que acompañan históricamente a los talentos nacionales en su camino internacional.
El propio Franco, según su entorno, prefiere mantenerse al margen del debate. “Él no quiere comparaciones”, aseguró alguien cercano. “Solo quiere mejorar cada fin de semana”. De hecho, fuentes del equipo revelan que Colapinto pasó gran parte del día siguiente analizando datos y revisando onboard videos, buscando pequeños detalles para perfeccionar su rendimiento. Esa obsesión por el progreso es lo que más valoran quienes trabajan con él.

Otro aspecto que Fossaroli quiso destacar, y que pasó más desapercibido en los titulares, fue la calidad humana del piloto. “Como persona es admirable”, dijo el periodista. Quienes conocen a Franco coinciden: es respetuoso, agradecido y mantiene los pies sobre la tierra pese al crecimiento de su popularidad. “Nunca se olvida de dónde viene”, comentó un viejo amigo de su infancia.
La presión mediática seguirá presente, especialmente a medida que Colapinto avance hacia niveles más altos del automovilismo. Sin embargo, dentro de su entorno creen que estas experiencias lo están fortaleciendo. “Cada crítica lo hace más resistente”, afirmó un preparador físico. “Está construyendo carácter, y eso es tan importante como el talento”.
Al final, las palabras de Juan Fossaroli funcionaron como un recordatorio oportuno: los procesos llevan tiempo, y los verdaderos campeones se forjan en medio de dudas, tropiezos y aprendizajes. Detrás del ruido hay un joven piloto argentino trabajando en silencio, rodeado de un equipo que cree en él y de una familia que lo sostiene.
Como resumió una fuente cercana a Colapinto: “Franco no necesita demostrar nada hoy. Está escribiendo su historia paso a paso”. Y mientras el debate continúa, el mensaje del periodista queda claro: el talento está ahí, el carácter también. Ahora solo resta darle tiempo al tiempo.