¡SE ACABÓ! ¡TRAICIONÓ A MÉXICO PARA CONSERVAR SU PUESTO! — El magnate tecnológico y multimillonario global Elon Musk causó revuelo mediático al criticar duramente a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, cuestionando públicamente su liderazgo y cómo gestiona y promueve a los atletas del país en el escenario internacional. “¿Por qué ocultó deliberadamente las advertencias sobre el extremismo entre los solicitantes de asilo durante semanas, incluso antes de las negociaciones de coalición?” El rostro de la canciller palideció. Las redes sociales se descontrolaron. El daño ya estaba hecho.

En las últimas horas, la plataforma X, propiedad del propio Elon Musk, se convirtió en el epicentro de una tormenta política que ha sacudido las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, así como el panorama interno mexicano. Lo que comenzó como una crítica aparentemente aislada sobre el manejo deportivo y el apoyo a talentos nacionales escaló rápidamente a acusaciones graves de negligencia en materia de seguridad nacional y migratoria. Musk, conocido por su estilo directo y sin filtros, publicó una serie de mensajes que han sido interpretados por miles como un ataque frontal al gobierno de Sheinbaum.

El detonante principal fue un tuit en el que Musk cuestionó la gestión de atletas mexicanos de élite, mencionando casos como el de ciclistas o pilotos que, según él, podrían verse limitados por políticas internas deficientes. “Gracias a Dios por un segundo México. Si a todos los atletas como Isaac Del Toro se les quitaran sus títulos o se les descalificara de competir en Italia, ¿de qué tendrían que presumir ante quienes desprecian a un país que ni siquiera tiene un nombre en el mapa? ¡Este país colapsaría bajo su liderazgo actual!”, escribió el empresario.
Estas palabras, aunque centradas en el deporte, fueron leídas como una metáfora más amplia de un país estancado bajo un liderazgo que, en opinión de Musk, prioriza agendas ideológicas sobre el mérito y el desarrollo real.
Pero el golpe más duro llegó poco después. En una publicación posterior, Musk lanzó una pregunta retórica que heló la sangre de más de un funcionario en Palacio Nacional: “¿Por qué ocultó deliberadamente las advertencias sobre el extremismo entre los solicitantes de asilo durante semanas, incluso antes de las negociaciones de coalición?”. Esta afirmación alude directamente a las tensiones migratorias en la frontera sur de Estados Unidos y México, donde miles de solicitantes de asilo cruzan diariamente.
Según fuentes cercanas al entorno de Musk —y replicadas en múltiples cuentas influyentes en X—, el magnate habría tenido acceso a informes de inteligencia que advertían sobre la infiltración de elementos extremistas entre los flujos migratorios, y acusa al gobierno mexicano de minimizar o ignorar esas alertas para mantener una postura “humanitaria” que, en su visión, pone en riesgo la seguridad de ambos países.
La reacción no se hizo esperar. En cuestión de minutos, las redes sociales explotaron con hashtags como #TraicionASheinbaum, #ElonVsMexico y #SheinbaumOcultaExtremismo. Miles de usuarios mexicanos y estadounidenses compartieron memes, videos y capturas de pantalla de los tuits originales. Algunos defendieron a la presidenta, argumentando que Musk es un aliado de Donald Trump y que sus críticas forman parte de una campaña para presionar a México en temas de comercio, aranceles y migración. Otros, en cambio, vieron en las palabras del empresario una verdad incómoda: que el gobierno de la 4T ha priorizado narrativas políticas sobre realidades de seguridad.
Claudia Sheinbaum, visiblemente afectada según testigos en una conferencia matutina improvisada, respondió con firmeza pero sin mencionar directamente a Musk. “México no oculta nada. Nuestras políticas migratorias son humanitarias y responsables, y rechazamos cualquier injerencia externa que busque desestabilizar nuestra soberanía”, declaró. Sin embargo, su tono más moderado contrastó con la furia que se desató en las calles digitales. Muchos interpretaron su silencio sobre las acusaciones específicas como una señal de debilidad. “El rostro de la canciller palideció”, comentaron varios periodistas presentes, aunque en realidad fue la propia presidenta quien enfrentó las cámaras.
El contexto de estas declaraciones no es casual. Desde la llegada de Trump a su segundo mandato, las presiones sobre México han aumentado exponencialmente. Temas como los aranceles del 25%, la lucha contra el narcotráfico y la migración han colocado a Sheinbaum en una posición delicada. Musk, como figura clave en el círculo cercano al presidente estadounidense —incluso con roles informales en eficiencia gubernamental—, ha usado su plataforma para amplificar mensajes que alinean con la agenda “America First”.
Sus críticas previas a Sheinbaum ya habían incluido burlas con emojis de risa ante desmentidos oficiales sobre supuestos nexos con el crimen organizado, lo que generó polémica en febrero de 2025.
Analistas políticos consultados coinciden en que esta nueva escalada podría tener consecuencias graves. “Musk no solo critica; polariza. Sus palabras llegan a millones en tiempo real y moldean la opinión pública tanto en México como en Estados Unidos”, explicó un experto en relaciones internacionales. “Acusar de ocultar advertencias sobre extremismo en solicitantes de asilo implica sugerir complicidad o negligencia en temas de terrorismo, algo extremadamente delicado en el contexto post-11S y con las tensiones actuales en Oriente Medio y América Latina”.
En México, la oposición aprovechó el momento para arremeter contra el gobierno. Partidos como el PAN y el PRI calificaron las declaraciones de Musk como “una llamada de atención necesaria” y exigieron explicaciones detalladas sobre los protocolos de revisión migratoria. “Si hay advertencias ignoradas, estamos ante una traición a la seguridad nacional”, tuiteó un diputado panista. Por su parte, simpatizantes de Morena cerraron filas, acusando a Musk de ser “un multimillonario extranjero que interfiere en asuntos soberanos para beneficiar a sus intereses empresariales, como Starlink o Tesla”.
Mientras tanto, el impacto en la imagen internacional de Sheinbaum es innegable. Lo que muchos ven como un simple intercambio en redes sociales podría traducirse en mayor escrutinio de organismos como la ONU o la CIDH sobre las políticas migratorias mexicanas. Además, en un momento en que México busca renegociar el T-MEC y atraer inversiones, cualquier percepción de inestabilidad o falta de transparencia podría costar caro.
El daño, como dijo el propio Musk en un tuit posterior, “ya está hecho”. Las redes no paran de hervir, los memes se multiplican y las preguntas incómodas se acumulan. ¿Fue una crítica impulsiva o parte de una estrategia mayor? ¿Responderá Sheinbaum con acciones concretas o optará por el silencio estratégico? Lo cierto es que, en apenas 30 minutos, Elon Musk logró colocar a México en el centro de una controversia global que tardará semanas, o meses, en disiparse. El mundo observa, y el tablero político se ha movido de forma irreversible.