MADRID, ESPAÑA — El Santiago Bernabéu se ha vestido de gala para el Clásico (22:15, hora VET), pero el ambiente no es de simple rivalidad; es de “venganza”. El Real Madrid, aún herido por las cuatro derrotas consecutivas sufridas ante el Barça la temporada pasada, tiene un plan de “castigo” en mente, aprovechando al máximo la vulnerabilidad de un FC Barcelona que llega al duelo prácticamente “tullido” por las lesiones.

La diferencia de efectivos es abismal. Mientras el Madrid celebra el regreso a la plena forma de sus pilares (Carvajal, Mendy, Huijsen), el Barça sufre bajas devastadoras, incluyendo a Raphinha, Gavi, Ter Stegen y Lewandowski. La plantilla culé llega en un estado de emergencia, un escenario que el Madrid está dispuesto a explotar sin piedad para ampliar su ventaja de dos puntos en el liderato de La Liga.

El primer indicio del “castigo” planeado por el Madrid es la filtración del once inicial, que incluye a los “niños terribles” Arda Güler y Mastantuono junto a Mbappé y Vinicius. Este once, que también cuenta con la vuelta de Asencio a la defensa (dando por superado el drama de su lesión), es una declaración de poder ofensivo y una muestra de “desprecio” a la defensa de un Barça debilitado. Además, el técnico Xabi Alonso ha diseñado una estrategia para que Vinicius y Carreras “desgarren” sin piedad el flanco débil de Lamine Yamal.

La “humillación” no solo será táctica, sino también psicológica. Se ha revelado que el Madrid activará el techo retráctil del Bernabéu para encerrar el sonido, creando un “ambiente infernal” que sirva como arma psicológica contra la moral ya baja del equipo rival. Con los pronósticos de los expertos (incluyendo Opta) que sugieren una victoria estrecha del Madrid o un empate, y la sed de venganza latente, el Real Madrid está decidido a no solo ganar, sino a impartir un castigo memorable antes de que el pitido inicial suene.