MADRID, ESPAÑA — El Real Madrid llega a la cita del Clásico con la moral alta tras el triunfo en Champions, pero también con una preocupación latente que amenaza con convertirse en su “talón de Aquiles”: la vulnerabilidad de su defensa. La victoria ante la Juventus se celebra, pero la fatiga del equipo y las noticias de lesiones son un regalo anticipado para el eterno rival.

La atención se centra en la posible baja de Raúl Asencio, un golpe que, si se confirma como grave, dejaría al Real Madrid peligrosamente expuesto en la línea defensiva. Este escenario es oro puro para el FC Barcelona. Mientras los culés preparan meticulosamente una estrategia para “anular” a los delanteros estelares del Madrid (Mbappé y Vinicius Jr.), la fragilidad en la retaguardia se convierte en el “túnel de escape” táctico que necesitan para dominar el Bernabéu. El entorno catalán está convencido de que la debilidad defensiva será la llave para su victoria.

El técnico Xabi Alonso intentó minimizar los problemas en su rueda de prensa. Su llamado a la “buena recuperación” no es más que un “discurso de camuflaje” para ocultar el desgaste extremo que su plantilla ha sufrido tras la exigente semana. La fatiga acumulada, unida a la incertidumbre de Asensio, crea un ambiente de “temor silencioso” que contrasta con la euforia del triunfo europeo.

El Madrid se encuentra ante una encrucijada: el impulso psicológico es alto, pero el riesgo físico es innegable. El Barcelona, por su parte, no necesita realizar grandes gestos; les basta con observar cómo los problemas de lesiones y el cansancio están haciendo el trabajo por ellos. El Clásico del domingo se perfila como una batalla táctica donde la capacidad del Madrid para ocultar su debilidad mortal será tan importante como su capacidad ofensiva.