ÚLTIMA HORA: Alberto Núñez Feijóo LANZA UNA BOMBA DEMOLEDORA contra Sánchez: “Está ABSOLUTAMENTE ATERRORIZADO” ante una comisión completa sobre el escándalo de corrupción Koldo. Armado con datos contundentes, Feijóo lanzó una acusación devastadora que dejó paralizados a los dirigentes del PSOE, tan dañina que algunas cadenas ya susurran sobre enterrar partes del mensaje. Fuentes cercanas a Madrid aseguran que Sánchez está en modo control de daños, esquivando preguntas y refugiándose en “revisiones internas”, mientras Feijóo denuncia lo que califica como graves fallos de inteligencia en la contratación y encubrimientos políticos que podrían hacer caer al Gobierno.

Alberto Núñez Feijóo sacudió la política española con una declaración explosiva que apuntó directamente al presidente Pedro Sánchez, asegurando que se encuentra “absolutamente aterrorizado” ante la posibilidad de una comisión completa sobre el escándalo de corrupción Koldo.
Feijóo presentó datos que calificó como irrefutables, destacando irregularidades graves en procesos de contratación y supuestos encubrimientos políticos que podrían implicar a altos funcionarios del gobierno, aumentando la tensión en un contexto político ya polarizado y cargado de incertidumbre.
El impacto de sus declaraciones fue inmediato. Los dirigentes del PSOE se mostraron visiblemente sorprendidos, y algunos medios comenzaron a sugerir la posibilidad de minimizar o incluso silenciar partes de la acusación para evitar un escándalo mayor que afectara la imagen del ejecutivo.

Fuentes cercanas a la Moncloa señalaron que Sánchez se encuentra en modo de control de daños, evitando confrontaciones directas con los medios y limitándose a responder con frases evasivas sobre “revisiones internas” y auditorías en curso que supuestamente investigan las denuncias.
La acusación de Feijóo no solo cuestiona la gestión de contratos públicos, sino también la supuesta falta de inteligencia política para prevenir irregularidades que podrían haber sido detectadas con medidas más estrictas de control interno y supervisión.
En redes sociales, la noticia provocó un debate intenso entre ciudadanos, analistas y comentaristas políticos, con partidarios de Feijóo exigiendo explicaciones y medidas inmediatas, mientras defensores de Sánchez denunciaban un ataque mediático sin precedentes que buscaba desprestigiar al gobierno.
Expertos en política destacaron que la situación evidencia una fragilidad en los mecanismos de supervisión y transparencia, sugiriendo que la falta de controles adecuados podría derivar en consecuencias legales y políticas de gran alcance para los implicados.
El Partido Popular aprovechó la ocasión para consolidar su posición como opositor crítico, enfatizando que la corrupción y la negligencia no deben ser toleradas y que los ciudadanos merecen claridad sobre las operaciones gubernamentales y la gestión de recursos públicos.

Mientras tanto, la presión sobre Sánchez aumentaba, con preguntas insistentes sobre decisiones de contratación, asignación de fondos y supervisión de organismos clave que podrían haber facilitado irregularidades que ahora se encuentran bajo el escrutinio de la opinión pública.
La estrategia de comunicación de Moncloa parecía centrarse en contener el daño, minimizando el alcance de las denuncias y retrasando respuestas concretas, mientras Feijóo mantenía su discurso firme, exigiendo rendición de cuentas y transparencia total.
Los analistas políticos coincidieron en que la confrontación podría tener efectos duraderos en la percepción pública, afectando la credibilidad del gobierno y fortaleciendo la narrativa de corrupción asociada a decisiones políticas cuestionables.
La tensión también se trasladó al Parlamento, donde se anticipan debates acalorados sobre la creación de comisiones de investigación y la posibilidad de auditar contratos y procedimientos administrativos que podrían revelar irregularidades adicionales.
Diversos medios de comunicación comenzaron a investigar los antecedentes del escándalo Koldo, recopilando documentos y testimonios que Feijóo citó, lo que generó aún más presión sobre Sánchez y su equipo para justificar las decisiones tomadas durante su gestión.
El clima político se volvió más polarizado, con manifestaciones, debates en redes sociales y pronunciamientos de figuras influyentes, convirtiendo un escándalo interno en un asunto de interés nacional que captura la atención de toda la sociedad española.

Feijóo mantuvo una postura inquebrantable, destacando la necesidad de que la justicia y los organismos de control actúen sin interferencias políticas, subrayando que la transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para la estabilidad democrática.
Por su parte, Sánchez continuó evitando confrontaciones directas, delegando la comunicación a portavoces y limitando apariciones públicas, mientras su gobierno intenta recuperar credibilidad y controlar la narrativa mediática en torno al escándalo.
La incertidumbre política aumenta a medida que se acercan decisiones críticas sobre la investigación, y los ciudadanos esperan respuestas claras sobre las acusaciones, los procedimientos administrativos y las responsabilidades que podrían derivarse de la corrupción denunciada.
Se prevé que los próximos días serán decisivos, con posibles comisiones de investigación y audiencias que podrían cambiar el equilibrio político, marcar la agenda mediática y afectar la percepción pública sobre la gestión de Sánchez y la solidez del gobierno.
El enfrentamiento entre Feijóo y Sánchez representa más que un choque de declaraciones; simboliza la lucha por la transparencia, la rendición de cuentas y la credibilidad política en un momento en que la opinión pública exige claridad y soluciones inmediatas.
En conclusión, la situación generada por las acusaciones de Feijóo mantiene a España en vilo, con un gobierno bajo presión y una oposición dispuesta a aprovechar cualquier indicio de corrupción, mientras la sociedad observa y exige justicia, transparencia y responsabilidad.