La Fórmula 1 se encuentra en el ojo de una tormenta mediática tras las declaraciones explosivas del piloto argentino Franco Colapinto, quien ha decidido plantarse firmemente contra lo que él denomina “iniciativas simbólicas” y programas “woke” que, según su visión, desvían la atención del verdadero espíritu del automovilismo de élite.

El joven talento de Alpine, que inicia su primera temporada completa en 2026 con el nuevo monoplaza A526, ha generado un debate acalorado en redes sociales, entre aficionados, equipos y la propia FIA, justo en la antesala de un Gran Premio que promete ser uno de los más tensos del arranque de año.

Todo comenzó en las horas previas al evento del fin de semana, cuando Colapinto fue consultado por periodistas sobre su participación en las tradicionales campañas de diversidad e inclusión que la Fórmula 1 promueve en varios Grandes Premios, incluyendo el uso de brazaletes o elementos visibles en el casco y el mono que simbolizan apoyo a causas sociales como la comunidad LGBT+ o la lucha contra la discriminación. El piloto argentino, sin titubear, rechazó de manera pública y contundente involucrarse en dichas acciones. “El automovilismo es velocidad, técnica, riesgo y competencia pura.
No debe convertirse en un escenario de propaganda política ni en un desfile de simbolismos que nada tienen que ver con lo que ocurre en la pista”, declaró en una rueda de prensa improvisada que rápidamente se viralizó.
Sus palabras no se quedaron allí. Colapinto fue más allá y criticó abiertamente lo que calificó como “programas woke” impuestos desde las altas esferas del deporte. “He visto cómo en los últimos años se intenta meter agendas que dividen más que unen. Respeto a quien quiera apoyar lo que sea, pero no acepto que me obliguen a llevar algo en mi casco o en mi traje que no representa mis valores ni mi enfoque como piloto.
Acá se viene a ganar carreras, no a dar lecciones morales”, añadió con la serenidad que lo caracteriza, pero con un tono firme que sorprendió a muchos.
La reacción no se hizo esperar. En cuestión de minutos, las redes sociales se incendiaron. Por un lado, miles de seguidores argentinos y de otros países celebraron su postura como un acto de valentía y autenticidad. “Franco dice lo que muchos piensan pero no se atreven a decir”, escribió un usuario en X, mientras que otro agregó: “Por fin alguien con huevos en la F1, basta de postureo”. Grupos conservadores y aficionados que critican la “politización” del deporte lo convirtieron rápidamente en un símbolo de resistencia.
En Argentina, donde Colapinto es ídolo nacional desde su irrupción en Williams y ahora en Alpine, el apoyo fue masivo, con memes, videos y hashtags como #FrancoLibre o #NoALoWoke circulando sin parar.
Sin embargo, el otro lado de la moneda fue igual de intenso. Activistas por los derechos LGBTQ+, influencers y un sector importante de la comunidad F1 internacional lo acusaron de intolerancia y de dar un paso atrás en la inclusión que la categoría ha intentado promover en los últimos años. “Es decepcionante ver a un piloto joven rechazando un gesto tan simple de respeto y visibilidad”, comentó una reconocida activista en Instagram.
Otros fueron más duros: “Si no quiere apoyar la diversidad, que se vaya de un deporte que cada vez más valora estos principios”, exigieron algunos, mientras pedían sanciones de la FIA o incluso que Alpine reconsiderara su alineación. La presión llegó a tal punto que durante la noche circularon rumores —hasta ahora no confirmados— de posibles reuniones de urgencia entre la dirección de la categoría y el equipo francés.
Desde la Fórmula 1 emitieron un comunicado breve pero claro: “La participación en iniciativas de diversidad es voluntaria para los pilotos, aunque alentamos a todos a sumarse a los valores de inclusión que promueve el campeonato. Respetamos las opiniones individuales siempre que se expresen con respeto”. El mensaje buscó calmar las aguas, pero lejos de apagar el fuego, lo avivó aún más, ya que muchos interpretaron que la FIA evitaba confrontar directamente a Colapinto.
En el paddock, las opiniones están divididas. Algunos pilotos veteranos, que prefirieron no ser nombrados, admitieron en off que entienden la frustración de Colapinto: “Hay momentos en que parece que el deporte se pierde en estas cosas y olvida que lo principal es correr”. Otros, más alineados con las campañas oficiales, consideran que rechazarlas públicamente envía un mensaje negativo. Pierre Gasly, compañero de equipo de Colapinto en Alpine, optó por la prudencia: “Franco es un gran piloto y una gran persona. Cada uno tiene su forma de ver las cosas.
Yo respeto su decisión y seguimos enfocados en el auto nuevo y en sumar puntos”.
Precisamente el aspecto deportivo es el que más preocupa a los cercanos al piloto. Colapinto llega a esta temporada con la ilusión renovada tras un 2025 complicado en Alpine, donde el equipo luchó en la parte baja de la parrilla. El shakedown en Barcelona con el A526 dejó sensaciones positivas, y el argentino habló de “mejorar y conocer el auto nuevo” con entusiasmo. Sin embargo, ahora el foco mediático se desvía hacia esta polémica, lo que podría generar distracciones en un momento clave de preparación.
Fuentes cercanas al equipo aseguran que internamente no hay drama: “Franco es frontal, dice lo que piensa, pero es profesional al 100%. Esto no afecta su rendimiento”.
El caso de Colapinto no es aislado en el deporte moderno. Otros atletas en diferentes disciplinas han enfrentado dilemas similares al rechazar usar ciertos símbolos o participar en campañas que consideran ajenas a su actividad. Lo particular aquí es que ocurre en la Fórmula 1, un deporte global con enorme exposición y donde la imagen corporativa pesa mucho. Patrocinadores, promotores y la propia Liberty Media han invertido en posicionar la categoría como inclusiva y progresista, lo que hace que una voz disidente como la de Colapinto genere tanto ruido.
Mientras tanto, el Gran Premio se acerca y la expectativa crece. ¿Mantendrá Colapinto su postura firme durante el fin de semana? ¿Habrá gestos visibles de apoyo o rechazo desde otros pilotos? ¿Intervendrá la FIA con alguna medida más concreta? Lo cierto es que el argentino ha puesto sobre la mesa un debate profundo: ¿hasta dónde debe llegar la politización en un deporte cuyo núcleo es la velocidad y la excelencia técnica?
Franco Colapinto, con solo 22 años, ya ha demostrado en la pista que no le teme al riesgo. Ahora, fuera de ella, también ha elegido arriesgarse al decir lo que piensa sin filtros. Queda por ver si este terremoto mediático lo fortalece o lo desgasta en un año que, deportivamente, puede ser definitorio para su carrera en la máxima categoría. Lo que es seguro es que nadie quedará indiferente ante lo que ocurra en los próximos días. La Fórmula 1, queriéndolo o no, ha vuelto a ser noticia por algo más que autos y tiempos de vuelta.