ÚLTIMA HORA: “LLÁMALO INÚTIL UNA VEZ MÁS Y VERÁS QUÉ PASA”. La Fórmula 1 volvió a sacudirse este fin de semana con una de esas escenas que definen temporadas enteras. Martin Brundle, voz histórica del paddock y referente del análisis televisivo, protagonizó un momento inesperado al calificar públicamente de “inútil” a Checo Pérez durante una transmisión en directo, apenas minutos después del debut del piloto mexicano con el nuevo proyecto de Cadillac. La frase, lanzada sin rodeos y sin matices, se propagó de inmediato por redes sociales y dividió a la afición mundial.

El contexto no era menor. Checo Pérez afrontaba uno de los momentos más delicados de su carrera deportiva, estrenándose con una estructura completamente nueva, bajo una presión mediática extrema y con la mirada puesta en demostrar que su talento seguía intacto. El debut, discreto pero sólido, no parecía justificar el calificativo utilizado por Brundle, lo que elevó aún más la tensión alrededor de la transmisión.
Desde el set de comentaristas, Brundle pronunció la palabra que encendió la mecha. “Esto es exactamente lo que muchos temían. Un rendimiento inútil para un equipo que necesita resultados inmediatos”, afirmó el expiloto británico, con un tono que sorprendió incluso a sus propios compañeros de cabina. La reacción fue inmediata. En cuestión de segundos, el nombre de Checo Pérez se convirtió en tendencia global, acompañado de fragmentos del video y una oleada de mensajes tanto de apoyo como de crítica.

Sin embargo, lo que nadie esperaba era que la respuesta no viniera del piloto, sino de su padre. Apenas cinco minutos después de la polémica declaración, Antonio Pérez Garibay apareció en escena con una contundencia que desarmó a propios y extraños. Consultado por un medio latinoamericano presente en el paddock, respondió con cinco palabras que se viralizaron al instante y que, según testigos, dejaron a Brundle visiblemente incómodo y rojo de risa.
“Los inútiles no hacen historia”, sentenció Antonio Pérez Garibay, sin elevar la voz y con una serenidad que contrastó con el incendio mediático que se estaba produciendo. La frase fue replicada por pilotos, exdirectores de equipo y analistas que no tardaron en alinearse en defensa del mexicano. Para muchos, no se trataba solo de una respuesta ingeniosa, sino de una declaración cargada de memoria y contexto.

Antonio Pérez Garibay fue más allá en declaraciones posteriores. “Mi hijo ha ganado carreras, ha liderado equipos y ha llevado la bandera de México a lo más alto durante más de una década. Reducir todo eso a una palabra es no entender la Fórmula 1 ni respetar su historia”, afirmó, dejando claro que el apellido Pérez no iba a permanecer en silencio.
La escena adquirió un matiz aún más dramático cuando se filtró que miembros del equipo Cadillac no ocultaron su malestar tras la transmisión. Fuentes cercanas aseguraron que el comentario de Brundle fue considerado desproporcionado y fuera de contexto, especialmente tratándose de un debut en un proyecto que aún se encuentra en fase de adaptación técnica. Internamente, la postura fue clara: Checo Pérez sigue siendo una pieza clave del plan deportivo y su experiencia es vista como un activo estratégico.

El propio Checo, fiel a su estilo, optó por la mesura. Horas después, publicó un breve mensaje en redes sociales que muchos interpretaron como una respuesta elegante y calculada. “El trabajo habla en pista. Todo lo demás es ruido”, escribió, acompañado de una imagen suya con el mono de Cadillac. Sin mencionar nombres, el mensaje fue suficiente para reforzar la narrativa de calma frente al caos.
Martin Brundle, por su parte, intentó suavizar la situación más tarde, aunque sin llegar a retractarse por completo. “Mi trabajo es analizar lo que veo. A veces las palabras son duras, pero la F1 es un entorno implacable”, declaró en un programa posterior. Aun así, el daño ya estaba hecho y el episodio quedó grabado como uno de los momentos televisivos más tensos del año.

Lo realmente dramático de este episodio no fue solo el insulto o la réplica ingeniosa, sino lo que reveló sobre el estado actual de la Fórmula 1. Una categoría cada vez más dominada por el impacto mediático inmediato, donde una sola palabra puede eclipsar años de trayectoria y donde las narrativas se construyen y destruyen en cuestión de minutos. En ese escenario, figuras como Checo Pérez se convierten en símbolos de resistencia, experiencia y memoria deportiva.
La afición latinoamericana reaccionó con fuerza, defendiendo al piloto como uno de los representantes más consistentes de la región en la historia moderna del campeonato. Expilotos como Juan Pablo Montoya y periodistas especializados coincidieron en que el análisis debe contextualizarse y que el respeto por las carreras consolidadas no debería perderse en busca de titulares llamativos.
Mientras tanto, Cadillac mantiene su hoja de ruta intacta. El equipo confía en que las próximas carreras permitirán mostrar una evolución clara y respaldar la apuesta realizada por el mexicano. Dentro del paddock, la sensación es que este episodio, lejos de debilitar a Checo Pérez, ha reforzado su posición y ha recordado a todos por qué sigue siendo una figura central en la Fórmula 1 contemporánea.
En un deporte donde la presión es constante y la memoria corta, la frase de Antonio Pérez Garibay resonó como un recordatorio incómodo pero necesario. Los resultados se miden en puntos y trofeos, pero la historia se construye con carácter, resiliencia y tiempo. Y en ese terreno, Checo Pérez sigue teniendo mucho que decir.