El mundo de la Fórmula 1 se vio sacudido por una noticia explosiva que comenzó a circular en las últimas horas del paddock europeo. Según múltiples fuentes cercanas al entorno del campeonato, Max Verstappen habría firmado junto a otros seis pilotos una petición formal solicitando la suspensión de Lando Norris y de su padre de cara a la temporada 2026. Las acusaciones, de enorme gravedad, hablan de “burlas sistemáticas y daño a la reputación de otros pilotos”.
La información, aún no confirmada oficialmente por la FIA, se propagó con una velocidad inusual. El hecho de que el nombre de Verstappen esté vinculado a la supuesta petición elevó de inmediato el nivel de tensión. No se trataría de una queja aislada, sino de una acción colectiva que refleja un profundo malestar dentro del paddock y que habría obligado al presidente de la FIA a convocar una reunión de emergencia.
De acuerdo con las filtraciones, el documento habría sido redactado tras varios incidentes ocurridos fuera de pista, especialmente en eventos mediáticos y entornos privados. En ellos, el padre de Lando Norris habría hecho comentarios considerados ofensivos por otros pilotos. Un fragmento atribuido al texto de la petición señala: “Estas conductas reiteradas socavan el respeto mutuo que debe regir en la Fórmula 1”.

Uno de los “secretos” que comenzaron a salir a la luz es que esta tensión no es nueva. Fuentes internas aseguran que desde hace más de un año algunos pilotos venían expresando su incomodidad en conversaciones privadas. Sin embargo, nadie se atrevía a dar el paso definitivo por temor a represalias mediáticas. La supuesta firma de Verstappen habría sido el punto de inflexión que animó al resto.
Según trascendió, el documento no solo apunta al padre de Norris, sino que también cuestiona la actitud del propio Lando en determinadas situaciones. En la petición se le atribuiría una falta de control sobre su entorno y un silencio interpretado como complicidad. “El respeto también se demuestra marcando límites”, sería una de las frases incluidas, según personas que aseguran haber visto el texto.
La reacción de la FIA fue inmediata. Apenas conocida la existencia de la petición, el presidente del organismo habría convocado una reunión urgente con miembros clave del Consejo Mundial del Deporte Motor. El objetivo: evaluar si las acusaciones tienen base suficiente como para abrir un procedimiento disciplinario. Esta rapidez refleja la magnitud del problema y el riesgo de que la controversia dañe la imagen del campeonato.
En dicha reunión, siempre según fuentes cercanas, el debate fue intenso. Algunos miembros defendieron que la FIA no puede intervenir en conflictos que no se producen directamente en pista. Otros, en cambio, argumentaron que la reputación de los pilotos es parte integral del deporte y que cualquier ataque público puede tener consecuencias graves. Este choque de posturas habría dejado la decisión en un punto crítico.
Max Verstappen, señalado como uno de los impulsores de la iniciativa, no tardó en ser consultado por la prensa. Sin confirmar explícitamente la existencia de la petición, el neerlandés dejó una frase que muchos interpretaron como una confirmación velada: “El respeto entre nosotros no es negociable. Cuando se cruza una línea, alguien tiene que decir basta”. Sus palabras encendieron aún más la polémica.
Lando Norris, por su parte, reaccionó con visible sorpresa. En una breve declaración, afirmó: “Me duele verme envuelto en algo así. Nunca he faltado al respeto a mis compañeros”. Sin embargo, evitó referirse directamente a su padre. Este silencio fue interpretado por algunos como una estrategia legal, y por otros como uno de los puntos que alimentaron la petición en su contra.

El “secreto” más delicado del caso sería la existencia de grabaciones privadas. Varios periodistas especializados aseguran que la FIA tendría acceso a audios y mensajes que respaldarían parcialmente las acusaciones. Aunque no se han hecho públicos, estos materiales habrían sido determinantes para que la reunión de emergencia se celebrara en tiempo récord.
En redes sociales, la reacción fue explosiva. Los seguidores de Norris denunciaron una “caza de brujas” liderada por Verstappen, mientras que otros aficionados defendieron la iniciativa como un acto necesario para proteger la convivencia en la F1. El debate se polarizó rápidamente, convirtiéndose en uno de los temas más comentados de la temporada incluso sin carreras de por medio.
Ex pilotos y analistas también se sumaron a la discusión. Algunos recordaron que la Fórmula 1 siempre ha tenido conflictos fuera de pista, pero rara vez se han tratado de forma tan directa. “Lo preocupante no es la petición, sino lo que revela sobre el ambiente interno”, señaló un ex campeón del mundo en un programa de televisión español.
Desde el punto de vista legal, expertos advierten que una suspensión basada en “daño reputacional” sería un precedente peligroso. La FIA tendría que demostrar claramente que existió una conducta reiterada y perjudicial. Este aspecto explica por qué la decisión no será inmediata y por qué la reunión de emergencia no concluyó con un veredicto definitivo.

Otro detalle que salió a la luz es que no todos los pilotos firmaron la supuesta petición con el mismo entusiasmo. Algunos lo habrían hecho “por solidaridad”, según fuentes internas, sin estar completamente convencidos. Este matiz añade complejidad al caso y podría debilitar el peso moral del documento ante la FIA.
Mientras tanto, el paddock permanece en vilo. Equipos, patrocinadores y organizadores siguen de cerca cada movimiento, conscientes de que una sanción de este calibre tendría un impacto enorme en la temporada 2026. El nombre de Norris, hasta ahora asociado a talento y carisma, se encuentra en el centro de una tormenta inesperada.
En conclusión, la supuesta petición firmada por Max Verstappen y otros pilotos ha abierto uno de los debates más delicados de la Fórmula 1 moderna. Las palabras atribuidas a los protagonistas, los secretos que empiezan a emerger y la intervención urgente de la FIA han convertido este episodio en un auténtico polvorín. A la espera de una decisión oficial, el mundo del motor contiene la respiración.