En un movimiento que ha sacudido los cimientos del deporte mundial, Michael Jordan, la leyenda indiscutible del baloncesto y arquitecto del imperio Air Jordan, ha anunciado un acuerdo histórico con el piloto argentino de Fórmula 1 Franco Colapinto. El contrato, valorado en 30 millones de dólares, convierte al joven talento de 22 años en el embajador internacional principal de la nueva era de la marca Air Jordan, una decisión que pocos esperaban y que ya es considerada por expertos y medios como una de las alianzas más audaces y revolucionarias de los últimos tiempos en el universo deportivo.

Jordan, quien revolucionó el marketing deportivo en los años 80 y 90 con su icónica línea de zapatillas y su imagen de ganador implacable, ha decidido apostar por una figura que representa velocidad, juventud y carisma global en un deporte completamente diferente al baloncesto. Colapinto, el primer argentino en competir de forma regular en la Fórmula 1 desde hace décadas, ha capturado la atención no solo de los fanáticos del automovilismo, sino de una audiencia joven y diversa en redes sociales y en mercados emergentes como América Latina, Europa y Asia.
Su ascenso meteórico, desde las categorías inferiores hasta convertirse en un piloto titular con Alpine (tras su paso destacado por Williams), lo ha posicionado como un ícono fresco y relatable, capaz de conectar con generaciones que ven en él no solo talento puro, sino también personalidad y determinación.
El acuerdo, que se extiende por varios años con opciones de renovación automática basadas en desempeño, incluye una serie de compromisos ambiciosos. Colapinto no solo será la cara visible de campañas publicitarias globales, sino que también participará en el diseño conceptual de una línea exclusiva de zapatillas Air Jordan inspiradas en la velocidad, la precisión y la adrenalina de la Fórmula 1.
Fuentes cercanas al entorno de Jordan Brand han confirmado que se planea lanzar una colección limitada que fusionará elementos aerodinámicos, colores vibrantes y detalles que evocan circuitos icónicos como Monza, Silverstone o el Autódromo de Buenos Aires, aunque este último sea más un guiño nostálgico que una pista actual.
La noticia estalló en las redes sociales y en los medios especializados a mediados de enero de 2026, generando una oleada de reacciones que van desde la euforia hasta la sorpresa absoluta. Analistas del mundo del marketing deportivo destacan que Jordan, a sus más de 60 años, sigue demostrando un olfato comercial impresionante.
En lugar de optar por figuras consolidadas del baloncesto o incluso del tenis y el fútbol, ha elegido cruzar fronteras disciplinares para capturar una audiencia que crece exponencialmente gracias al boom global de la Fórmula 1 impulsado por series como Drive to Survive y por pilotos carismáticos como Colapinto.
Franco, originario de Pilar, Buenos Aires, ha construido su imagen no solo sobre resultados en pista —con puntos valiosos en varias carreras y momentos de brillantez que lo han puesto en el radar de los grandes equipos—, sino también sobre su autenticidad. Habla con franqueza, muestra vulnerabilidad en entrevistas y celebra con pasión cada logro, cualidades que resuenan con la filosofía de “Be Like Mike” que Jordan promovió durante décadas.
El piloto argentino ha mencionado en varias ocasiones su admiración por Michael Jordan desde niño, recordando cómo veía partidos de los Bulls y soñaba con emular esa mentalidad de ganador en su propio deporte.
Uno de los momentos más comentados del anuncio fue precisamente la respuesta de Colapinto al enterarse del acuerdo. En una videollamada privada que luego se filtró parcialmente en redes, el piloto argentino habría dicho con su característico humor: “Michael, si me das alas con estas zapatillas, prometo no estrellarlas en la primera curva”. La frase, ingeniosa y llena de autocrítica racing, provocó una carcajada genuina de Jordan, quien respondió: “Eso es exactamente lo que necesito: alguien que vuele sin miedo, pero que sepa cuándo frenar”.
Ese intercambio, breve pero cargado de química, se viralizó inmediatamente y contribuyó a humanizar aún más la alianza entre dos deportistas de épocas y disciplinas distintas.
Desde el punto de vista comercial, el movimiento tiene mucho sentido. Air Jordan ha dominado el mercado de sneakers premium durante más de tres décadas, pero la competencia de marcas como Adidas, Puma y New Balance en el segmento lifestyle y performance ha crecido. Incorporar a Colapinto permite a Jordan Brand expandirse hacia audiencias más jóvenes, multiculturales y apasionadas por el motorsport, un sector que mueve miles de millones en merchandising, patrocinios y experiencias.
Además, el piloto argentino cuenta con un seguimiento masivo en Instagram, TikTok y otras plataformas, donde sus publicaciones generan millones de interacciones, algo que cualquier marca valora enormemente en 2026.
Para Colapinto, este contrato representa mucho más que un cheque abultado. Significa reconocimiento global a nivel de las mayores estrellas del deporte, y le abre puertas en el mundo de la moda, los endorsements y las colaboraciones creativas. Ya ha aparecido en portadas de revistas como GQ España, ha asistido a premieres de películas en Nueva York y ha sido invitado a eventos exclusivos. Ahora, con el respaldo de Michael Jordan, su proyección se multiplica exponencialmente.
Se espera que participe en campañas que lo muestren conduciendo simuladores con las zapatillas puestas, entrenando en el gimnasio o simplemente viviendo su día a día con el estilo Jordan, fusionando el glamour de la F1 con el streetwear icónico.
Por supuesto, no faltan las voces críticas. Algunos puristas del baloncesto argumentan que Air Jordan debería mantenerse fiel a sus raíces NBA, mientras que fans más conservadores de la Fórmula 1 temen que la marca diluya la imagen de Colapinto al asociarlo con un deporte tan diferente. Sin embargo, la mayoría coincide en que esta unión es un reflejo perfecto de los tiempos actuales: el deporte ya no vive en compartimentos estancos, sino que se cruza, se mezcla y se reinventa constantemente para captar la atención de audiencias globales.
Michael Jordan, quien alguna vez dijo que “el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”, parece haber aplicado esa misma filosofía a sus negocios. Elegir a Franco Colapinto no es solo una apuesta por un piloto talentoso; es una declaración de intenciones sobre hacia dónde quiere llevar su marca en la próxima década: hacia la velocidad, la diversidad, la audacia y, sobre todo, hacia el futuro.
Mientras tanto, el mundo espera con ansias el lanzamiento oficial de la campaña. Se rumorea que el primer spot publicitario se filmará en un circuito cerrado, con Colapinto al volante de un monoplaza y Jordan observándolo desde boxes, simbolizando el paso de testigo entre leyendas de diferentes eras. Lo que es seguro es que esta alianza ya ha marcado un antes y un después, demostrando una vez más que Michael Jordan no solo domina las canchas, sino también el juego del marketing y la innovación deportiva.