
Días después de aquel partido marcado por la tensión y la polémica, nuevos detalles han salido a la luz sobre lo ocurrido entre Lorenzo Musetti y Novak Djokovic. El duelo, que prometía ser un espectáculo de alto nivel, terminó convirtiéndose en un drama emocional que sacudió al mundo del tenis.
Musetti había comenzado el encuentro con una confianza notable, desplegando un tenis agresivo y preciso que le permitió dominar los dos primeros sets. El italiano parecía tener el control total del partido, sorprendiendo incluso a los analistas más experimentados con su madurez competitiva ante un rival legendario.
Sin embargo, todo cambió de forma abrupta en el tercer set, cuando Musetti sintió un dolor punzante en el muslo derecho. A pesar del evidente sufrimiento físico, intentó continuar jugando, moviéndose con dificultad y mostrando gestos claros de frustración y dolor ante cada punto disputado.
En ese contexto, Novak Djokovic solicitó un medical timeout en el segundo set por una ampolla en el pie. La pausa se prolongó más de lo habitual y, según Musetti, rompió por completo su ritmo. Desde el banquillo, el italiano observaba con incredulidad, sintiendo que algo no encajaba en la dinámica del partido.
Tras su retirada, con el marcador 6-4, 6-3, 1-3 a su favor, Musetti abandonó la pista visiblemente afectado. El público lo despidió con una ovación solidaria, consciente de que había sido testigo de un desenlace injusto para un jugador que había rozado la hazaña.
En la rueda de prensa posterior, las emociones desbordaron al joven italiano. Con la voz entrecortada, Musetti acusó a Djokovic de haber mostrado una actitud ofensiva, especialmente al percibir que él estaba lesionado y prácticamente incapaz de desplazarse con normalidad por la pista.

“El cambio fue radical”, afirmó Musetti ante los medios. Según su relato, Djokovic pasó de mostrarse irritable a una calma que él interpretó como calculada. Para el italiano, ese comportamiento no reflejaba el espíritu de fair play que se espera de una figura histórica del tenis mundial.
Las declaraciones se viralizaron rápidamente en redes sociales y medios deportivos. Muchos aficionados se dividieron entre quienes defendían la experiencia y los derechos de Djokovic y quienes empatizaban con la frustración de Musetti, viendo en sus palabras el reflejo de un dolor físico y emocional profundo.
Ante la creciente controversia, Novak Djokovic decidió no guardar silencio. Apenas unas horas después, ofreció su versión de los hechos, consciente del impacto que las acusaciones estaban teniendo sobre su imagen y sobre el clima general del torneo.
Djokovic explicó que su medical timeout respondió exclusivamente a una ampolla que le causaba un dolor significativo y que, de no tratarla adecuadamente, habría puesto en riesgo su continuidad en el partido. Negó rotundamente haber intentado desestabilizar a Musetti de manera intencionada.
Además, el serbio aclaró que su cambio de actitud en la pista se debió a que comprendió la gravedad de la lesión de su rival. “Cuando vi que Lorenzo estaba sufriendo, decidí bajar la intensidad emocional. No quería ganar aprovechándome de su dolor”, afirmó con tono sereno.
Estas palabras tuvieron un impacto inesperado en Musetti. Al escuchar la explicación completa, el italiano no pudo contener las lágrimas. La mezcla de agotamiento, frustración y alivio lo llevó a reconsiderar públicamente sus críticas hacia el campeón serbio.
Musetti reconoció que habló desde el dolor y la decepción del momento. Admitió que, al sentirse vulnerable físicamente, interpretó ciertas acciones de manera negativa. “Quizá fui demasiado duro. Entiendo ahora mejor su postura”, confesó ante los periodistas visiblemente emocionado.

El gesto de Djokovic no pasó desapercibido. Más allá de sus palabras, se acercó personalmente a Musetti en los vestuarios para ofrecerle apoyo y desearle una pronta recuperación. Ese encuentro privado selló una reconciliación que muchos no esperaban tan rápidamente.
Para el mundo del tenis, el episodio dejó una lección clara sobre la presión extrema que se vive en la élite. Incluso los jugadores más jóvenes, con enorme talento, pueden verse superados por la intensidad emocional de competir contra leyendas consolidadas.
Analistas deportivos destacaron la madurez de ambos tenistas al reconducir la situación. Djokovic, al dar explicaciones claras, y Musetti, al retractarse públicamente, evitaron que el conflicto escalara a un nivel más dañino para sus respectivas carreras.
Desde el punto de vista del fair play, el caso reabrió el debate sobre el uso estratégico de los medical timeouts. Aunque están permitidos por el reglamento, muchos aficionados siguen cuestionando su impacto psicológico en el desarrollo de los partidos.
Para Musetti, la lesión supone ahora un periodo de reflexión y recuperación. El italiano aseguró que volverá más fuerte, no solo físicamente, sino también mentalmente, tras haber vivido una de las experiencias más duras y formativas de su joven carrera profesional.
Djokovic, por su parte, reafirmó su respeto por las nuevas generaciones. Señaló que jugadores como Musetti representan el futuro del tenis y que enfrentarlos conlleva una responsabilidad adicional como referente del deporte a nivel mundial.
Con el paso de los días, la polémica fue perdiendo intensidad, transformándose en una historia de humanidad y comprensión mutua. Lo que comenzó como un enfrentamiento verbal terminó siendo un recordatorio de que, incluso en la alta competición, la empatía sigue teniendo un lugar.
Así, aquel partido quedará en la memoria no solo por su abrupto final, sino por la manera en que dos jugadores, desde posiciones muy distintas, supieron transformar el conflicto en un momento de crecimiento personal y deportivo para ambos.