Pamela David HUMILLA a FRANCO COLAPINTO llamándolo “SOBREVALORADO”, pero él la DEJA en RIDÍCULOEn una emisión en vivo de “Desayuno Americano” en América TV, la reconocida conductora Pamela David no escatimó palabras al referirse al joven piloto argentino de Fórmula 1, Franco Colapinto. Frente a millones de espectadores en todo el país, David lo calificó sin rodeos como “sobrevalorado”, un comentario que encendió las redes sociales en cuestión de segundos y generó una profunda división en la opinión pública argentina.

El ataque verbal, pronunciado con la crudeza característica del estilo de la presentadora, cuestionaba el hype alrededor del ascenso meteórico de Colapinto a la máxima categoría del automovilismo, sugiriendo que su presencia en Alpine se debía más a factores mediáticos, sponsors y el apoyo nacional que a un talento indiscutible en la pista.

El comentario llegó en un contexto de creciente debate sobre el rendimiento del piloto de 22 años durante la temporada 2026. Tras un debut prometedor con Williams en 2025 —donde sumó puntos en varias carreras y se convirtió en ídolo instantáneo en Argentina—, su paso a Alpine para esta campaña ha estado marcado por altibajos: incidentes en pretemporada, banderas rojas provocadas por errores propios, críticas de expertos como Ralf Schumacher (quien lo llamó “vergonzoso” tras un despiste en Baréin) y especulaciones sobre si su asiento es “pagado” o merecido.

En ese marco, el dardo de Pamela David resonó como una bomba: “Es sobrevalorado, punto. Hay que ser realistas, no todo es patriotismo ciego”.
Las redes explotaron inmediatamente. Hashtags como #PamelaVsColapinto, #Sobrevalorado y #FrancoResponde se posicionaron en lo más alto de las tendencias en X (ex Twitter) y TikTok. Una parte del público apoyó a la conductora, argumentando que el fervor nacional ha inflado expectativas irreales y que Colapinto aún debe demostrar consistencia en un equipo competitivo como Alpine. “Pamela dice lo que muchos pensamos: hype no es performance”, escribía un usuario viral. Otra facción defendió al piloto con uñas y dientes: “¿Con qué autoridad una conductora de chimentos opina de F1? Franco está rompiéndola en la pista más dura del mundo”.
Pero lo que nadie anticipaba era la respuesta del propio Franco Colapinto. Lejos de entrar en una guerra de declaraciones, entrevistas reactivas o posteos airados en redes —como muchos esperaban de un joven de su edad—, el piloto optó por el silencio absoluto fuera de la pista y la elocuencia absoluta dentro de ella. Apenas unos días después del comentario de Pamela David, Colapinto disputó el Gran Premio de Australia en Melbourne, una de las carreras más exigentes del calendario. Lo que ocurrió allí fue demoledor.
Desde la largada, el argentino mostró una concentración feroz. Superó en clasificación a su compañero de equipo Pierre Gasly por primera vez en la temporada, largando desde la Q3 en una posición que pocos esperaban del nuevo Alpine. En carrera, manejó con precisión quirúrgica: defendió posición contra ataques agresivos de rivales más experimentados, aprovechó un safety car para ganar lugares y, en las vueltas finales, protagonizó una remontada épica que lo llevó del P12 al P6.
Sumó puntos valiosos para el equipo, pero lo más impactante fue su ritmo en stint largo: vueltas constantes en 1:25 bajos, superando incluso a los Mercedes y Ferrari en sectores clave. El ingeniero de pista no paraba de repetir por radio: “Increíble, Franco, mantén ese ritmo, estás volando”.
El nombre de Colapinto se convirtió en tendencia mundial número 1 en menos de una hora. Videos de sus adelantamientos, la celebración contenida al bajar del auto y las estadísticas de su performance circularon sin parar. En Argentina, el silencio que siguió al show de Pamela David fue ensordecedor. Los mismos que aplaudían su “valentía” al criticar ahora callaban o cambiaban de tema. El video del momento en “Desayuno Americano” reapareció masivamente, pero esta vez acompañado de comentarios irónicos: “¿Sobrevalorado? Miren la tabla, Pamela”, “La humillación duró 90 minutos de carrera”, “De ridículo pasó a ridícula ella”.
En las horas posteriores, analistas de F1 reconocieron el golpe. “Colapinto respondió en el lenguaje que mejor domina: el del cronómetro”, escribió un periodista especializado en TyC Sports. “No necesitaba palabras; la pista habló por él”. Incluso en redes internacionales, donde el debate sobre su valía había sido intenso, muchos cambiaron de opinión: “El chico tiene madera de campeón, el resto es ruido”.
Pamela David, por su parte, no ha emitido comentario alguno desde entonces. Su programa continuó con normalidad, pero el tema Colapinto quedó como un tabú tácito en el set. En Argentina, el episodio se convirtió en un clásico ejemplo de cómo el deporte puede revertir narrativas mediáticas en cuestión de horas. Franco Colapinto no solo defendió su honor: demostró que, en la Fórmula 1, los hechos valen más que las opiniones.
Mientras el piloto se prepara para las próximas carreras —con el GP de China en el horizonte—, el mensaje es claro: subestimarlo puede ser costoso. La humillación que empezó en un estudio de televisión terminó convertida en ridículo para quien la lanzó, y el país entero pasó, en menos de 24 horas, de la polémica al reconocimiento unánime. Franco Colapinto no es sobrevalorado; simplemente está empezando a mostrar su verdadero valor.
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