El ambiente dentro de Alpine parece estar acercándose a un punto de ruptura, y esta vez el nombre que domina todas las conversaciones en el paddock no es Pierre Gasly… sino Franco Colapinto. Según múltiples rumores surgidos tras el explosivo fin de semana en Montecarlo, Flavio Briatore habría perdido seriamente la paciencia con el rendimiento y la actitud del piloto francés, mientras que internamente comienza a crecer una idea que hace apenas unos meses parecía imposible: convertir a Colapinto en el piloto número uno oficial del proyecto.

La tensión habría explotado después de varias reuniones privadas mantenidas dentro del hospitality de Alpine tras las últimas carreras. Fuentes cercanas al entorno del equipo aseguran que Briatore quedó profundamente decepcionado con la falta de resultados consistentes de Gasly, especialmente en momentos donde la escudería necesitaba liderazgo y estabilidad técnica.
Aunque públicamente Alpine continúa defendiendo a ambos pilotos, puertas adentro la situación sería mucho más delicada.
Según versiones filtradas desde el paddock, Briatore considera que Gasly no ha logrado asumir el rol de referencia absoluta que el equipo esperaba cuando decidió construir parte del proyecto alrededor de su experiencia. El italiano habría expresado su frustración por la incapacidad del francés para marcar diferencias claras en clasificación y, sobre todo, por no conseguir una conexión sólida con el comportamiento extremadamente sensible del A526.
Pero lo que verdaderamente habría cambiado el equilibrio interno fue la irrupción de Franco Colapinto.
La famosa prueba secreta en Montecarlo dejó una impresión enorme dentro de Alpine. Mientras varios ingenieros todavía discutían cómo hacer más estable el monoplaza, Colapinto habría llegado y pedido exactamente lo contrario: un coche más agresivo, más nervioso y mucho más rápido.
El resultado sorprendió incluso a los directivos.
Los datos internos filtrados tras aquella sesión provocaron un auténtico terremoto técnico. Según las fuentes, algunos sectores registrados por el argentino fueron considerados “inexplicables” para una configuración tan extrema. Y lo más impactante fue que Franco parecía sentirse cómodo donde otros pilotos apenas podían mantener el coche bajo control.
Eso habría impactado directamente en Briatore.
El dirigente italiano siempre tuvo debilidad por pilotos agresivos, capaces de manejar monoplazas difíciles sin perder confianza. Personas cercanas al equipo aseguran que Flavio comenzó a ver en Colapinto algo que no encontraba desde hace tiempo dentro de Alpine: hambre, personalidad y ausencia total de miedo.
“Ese chico maneja como si el coche le debiera algo”, habría comentado alguien del entorno interno tras la prueba de Mónaco.
Mientras tanto, la presión sobre Gasly empezó a crecer silenciosamente.
Algunas fuentes incluso afirman que ciertos ingenieros comenzaron a trabajar más directamente con el grupo técnico cercano a Colapinto, buscando entender cómo el argentino logra extraer velocidad de configuraciones que normalmente serían descartadas por demasiado arriesgadas.
Eso habría generado incomodidad dentro del lado del garaje de Gasly.

Porque el francés todavía posee experiencia, jerarquía y peso político dentro del equipo, pero por primera vez empieza a existir la sensación de que Alpine podría estar mirando hacia otra dirección para construir el futuro.
Y esa dirección tiene acento argentino.
El fenómeno Colapinto no solo está creciendo por sus actuaciones en pista. También estaría impactando comercialmente al equipo. Desde la llegada del argentino, Alpine habría notado un incremento masivo de atención mediática en América Latina, además de un crecimiento enorme en redes sociales y audiencia internacional.
Pero Briatore, según los rumores, no estaría pensando únicamente en marketing.
El italiano quiere resultados.
Y varias voces dentro de Alpine aseguran que Flavio quedó especialmente impresionado por la capacidad mental de Colapinto para soportar presión extrema sin modificar su estilo de conducción. Mientras otros pilotos suelen volverse conservadores en circuitos urbanos, Franco aparentemente hace lo contrario: arriesga más.
Eso explicaría por qué algunos miembros del paddock ya comienzan a hablar de un posible cambio de jerarquías dentro del equipo antes de lo esperado.
Por supuesto, oficialmente Alpine niega cualquier conflicto interno. Gasly continúa siendo presentado como una pieza fundamental del proyecto y nadie dentro de la escudería ha confirmado tensiones con Briatore. Sin embargo, en la Fórmula 1 los silencios muchas veces dicen más que los comunicados.
Y actualmente el silencio alrededor de esta situación es enorme.
La gran incógnita ahora es hasta dónde está dispuesto a llegar Briatore si Colapinto sigue impresionando en cada oportunidad. Porque quienes conocen al italiano saben perfectamente que no tiene problema en tomar decisiones drásticas cuando cree haber encontrado a un talento especial.
Ya ocurrió en el pasado con varios pilotos jóvenes que terminaron convirtiéndose en estrellas mundiales.
Por eso, en el paddock algunos ya se hacen la misma pregunta:
¿Está Alpine preparando lentamente el terreno para convertir a Franco Colapinto en la nueva cara absoluta del equipo?
Todavía es pronto para afirmarlo. Gasly sigue siendo uno de los pilotos más experimentados de la parrilla y conserva apoyo dentro de ciertos sectores importantes de Alpine. Pero algo parece haber cambiado después de Montecarlo.

La sensación de autoridad indiscutida alrededor del francés ya no parece tan sólida.
Y mientras tanto, Colapinto continúa ganando espacio con cada vuelta agresiva, cada maniobra límite y cada decisión temeraria que deja a los ingenieros sin respiración.
Quizás eso sea exactamente lo que Briatore estaba buscando desde el principio.